Mi barba no estaba como la ultima vez que la vi en el espejo, ahora estaba crecida, sucia, desaliñada, como todo en mi.
la puerta sonó.
no me fije en las precaias condiciones de etiqueta en las que me encontraba, solo y automaticamente abri la puerta.
era Rosa, la administradora. note que le hacía unas señas a un par de`personas que se acercarn aprsuradas. la imáen se ornó borrosa, el sonido se acopló, mi espalda choco contra una supeficie helada y plana. de ahi, todo se volvió negro.
siempe creí que uno podía luchar po lo que creia justo. por lo verdadero. por las convicciones que rigen nuestra vida, y en caso de o poder lograr nuestro objetivo paulatinamente planeamos otro, pero qie esta vez si podamos alcanzar.
los pensamientos o analogías que yo hacía con respecto a la muerte eran cada vez mas frecuentes, incluso aumentaban su recurrencia e intensidad con maria cerca. no es para nada contradictorio, ya que cada vez que estaba con ella era el momento perfecto para morir.
desperté por un agudo dolor en mi brazo.
- Pierre, me escuchas Pierre????
como no econocer esa voz, como no hacerlo si mis oidos y todo mi ser vivian para ello? era maría su voz era apenas un hilo en medio del silencio de mi habitación.
- pierre, por favor despierta, y la voz de maria se quebró. aquella era la primera vez que ella lloraba en mi presencia, y era por mi culpa.
poco a poco comence a abrir los ojos y se fijaron en mi bazo. 3 agujan atravesaban mi piel extrayendo un liquido viscoso rojo. sentia que mi aspecto era horrible.
maria estaba l otro lado de la habitación con ambas manos en la boca, llorando.
yo no entendía nada. por que estaba llorando ella, porque el doctoctor estaba ahi y cuanto tiempo había estado dormido, que habis pasado?
el doctor colocose junto a maria y le dijo que por favor saliera de la habitacion, para poder conversar ma intimamente con el paciente.
- maria, no por favor, quedate, trate de gritar, pero el espacio aplaco mis intentos.
sentia un calor muy fuerte dentro de mi, que subía a mi cabeza amenazandola con hacerla estallar.
- Pierre, tengo que hablarte, dijo el doctor. hace 3 dias que duermes sin desperar, ni siquiera para tomar agua ni ir al baño. necesito saber que pasa.
- realmente, dije sentandome en la cama, yo te queria hacer la misma pregunta. de prento despierto, con aspecto de haber estdo perdido en la selva por añosy al instante siguiente me desplomo crees que tengo idea de lo que esta pasando?
- mira pierre, soy tu doctor desde hace años, pero mas que eso soy tu amigo desde siempre, por eso es preciso que me cuentes si te has sentido extraño o son tus dolencias cotidianas.
- mas o menos es eso, Van, dolores en el pecho en la cabeza, falta de ánimo y fuerza, vomito y ahora ultimo desmayos y estados catatonicos.
- esta bien, de cualquier modo me llevo estas muestras y volvere dentro de 2 a 3 dias con una respuesta mas concreta. por lo pronto no te expongas a situaciones estresantes o de mucha presion esta bien?
- Marx!, ya estoy bastante grande como para cuidarme yo solo no crees?
- por eso mismo te lo digo.
y tas eso salió de la habitación.
era cierto. yo no gozaba de una salud estupenda, pero tan poco era un inerme y flamélico. hacia algumos años que me habian detectado una enfermedad neuronal, donde una arteria encargada de irrigar al cerebro, en especial el área frontal, trabajaba en forma defectuosa, lo que me provocaba entre otras cosas mareos y desmayos.
Louis Van Marx, era mi medico hacía años, escapamos juntos de la guerra, pero por una de mis descompensaciones nos conocimos en el tren. a pesar de nuestra larga amistad, aún no ,me animaba a contarle sobre maría.