lunes, 27 de junio de 2011

Capítulo 1: El secreto de Andaluz

De poder correr, podía, pero de hacerlo, seguramente no llegaría a ningún lugar.
Lo hecho, hecho estaba y aunque a menudo se auto sugería soluciones, ninguna era lo bastante sólida para convencerla.

Era miércoles, había comenzado recién el invierno y hacía muchísimo frío. Por la plaza Pedro de Valdivia no había siquiera un gato escudriñando la basura. Era tarde y estaba oscuro.
Le habían ofrecido llevarla en auto hasta su casa que quedaba a unas cuantas cuadras más abajo, un poco antes de llegar a Grecia. Pero sin una razón aparente se negó, o eso dio a entender.
En fin. Se quedó sola y como la micro no pasaba, no tuvo más remedio que caminar.

Hace unos días se enteró que su abuela materna había fallecido, pero no quiso viajar al funeral, quedándose sóla  en casa. Desde un tiempo hasta acá, la verdad era que ni la muerte la llenaba. Por favor, lector, no pienses que es una mujer inhumana con la incapacidad inherente de sentir, más bien era lo contrario. Con su abuela, nunca había tenido una relación especialmente cerca, afectuosa o cariñosa. Tampoco era algo que le quitara el sueño, pero presentarse haciendo como que de verdad le importaba la muerte de una mujer, madre de su madre, no era lo que consideraba un panorama de fin de semana. Ni si quiera por pasar unos días en el sur. A estas alturas de su vida, especialmente hoy, no quería nada.



Era tal su grado de apatía repentino, que podía acontecer el diluvio 2.0 y a ella... nada.

Andaluz era una niña, creo que eso ya quedó claro. Ni muy vieja, ni muy joven. Ni muy Selena Gomez ni muy xxxxxx. Disfrutaba de la "Buena vida" como a ella le gustaba llamar su filosofía, en la que únicamente no cabía la inconsciencia de la distorsión en todo aspecto.
Estudiaba Od.... en la Universidad de Ch....., pero no era un dato relevante cuando debía recurrir a una presentación espontánea y rápida.

Me ha pedido con explicitud, que no dedique párrafos vanos y cuantiosos en su descripción si no que vaya al me hoyo del asunto, pues requiere ayuda. Sin embargo, dejaré pistas tácitas para que tú, lector, puedas descubrir con quién hablas.

Aquel primer día de invierno, los árboles de desnudaron al unísono y el suelo se transformó en un cementerio de días felices que cubrían los pasos de Andaluz. Al tiempo que cambiaba a su antojo las luces de los semáforos para no detener su caminar, se cuestionaba sobre los últimos eventos de su vida.

- Si de verdad fue amor, comenzó para sí, es porque llegamos a conocernos; más jamás me esperé que esas palabras, espinas de traición, no fueran pronunciadas más que por él.
  Si de verdad hubiese sido amor, estaría llorando por no poder revertir nuestra condición de amantes sin propósito, y probablemente caería en la locura, desesperación y si estoy de humor, en los brazos de Carón; porque irse a otro sitio después de esta vida, era algo utópico. Si fueron pecados o no, lo que hizo  antes de conocerle, seguramente la condenarían,  y si no lo hacían, lo que haría, aún sin haberlo concebido en su cabeza terminaría por definir el destino de eso que queda cuando la carne se descompone.

- Si la maldad no fuera más que el sueño quimérico de un hombre o una mujer por alcanzar lo que siempre soñó? Mis sueños son simples, o lo eran. No sé si quiero seguir soñando luego de esto. ¿Venganza?, y ¿para qué? no va ha hacer que le de una segunda oportunidad.

Hacía más o menos un año, que había dejado atrás los vicios del juego con la emocionalidad humana. Sencillamente consideraba que lo que sentía por quien la sacó de la oscuridad merecía la pena. Pero ahora, cuando la decepción era evidente, ¿por qué no volver a las andanzas y sacar a la verdadera Lucy?

No, no podía actuar por despecho o peor, instinto. Esto debía ser tratado de un modo que el número de heridos tendiera a uno. Y ese uno, ya estaba definido.

Andaluz Seguía caminando a paso rápido, soñando quizá con París ,pero y aún en desconocimiento de su propia conciencia Lucy tramaba su regreso.





Pie de página: Espero contar con su apoyo, en esta nueva aventura en que sin duda contrastarán no sólo el bien y el mal, sino la propia ética de los lectores.

sábado, 18 de junio de 2011

Cuando el silencio reina.

De poder escribir los versos más tristes este día, estaría mintiendo pues lloro la ausencia con tanto fervor, que tomar un lápiz no podría, sería imposible.
Lloro tanto que el cielo se apiadó y para que yo descanse ha comenzado a llorar él, sin tregua, con la furia que siente mi alma, lo que queda de ella.
La casa está vacía, ya todos se fueron, la estufa casi ya no prende, tengo frío.

¿Como sobrellevar el silencio que me embarga?

Los sueños, sueños son y ante la vida misma y sus condiciones de juego no se puede hacer trampa. Aunque la voluntad insiste y el corazón ataca, no se puede más que mirar cual función de cine. Si el sueño, sueño es; me quedaré toda la vida soñando que volvemos a abrazarnos como en la mejor de las realidades.

Como dijo la violeta, la calma bajó a cero, y la melancolía junto a la desesperación toman sitio de adelanto en esta batalla que se acaba de perder, sin aviso, sin contestación.

Si de amor nadie se muere, la causa de mi desceso es desconocida.