Me voy. Así sin más. Sin avisar, sin maletas, ni pasajes. Sólo con mis pies descalzos, así, tal cual como llegué. No, no me digas que me quede, porque ya no hay vuelta. Tampoco te molestes en ir a despedirme, pues no sé desde donde y a qué lugar partiré. No es de capricho, es por intuición. Nada más tengo que hacer por acá. La suerte está echada, como dijo el poeta, así que me voy.
No me digas adiós, tampoco me recuerdes. Será como un sueño, un letargo pasajero que poco a poco te sumirá en la inconsciencia de lo que no quieres recordar. Tampoco me extrañes, no habrá un porqué.
Saldré mientras no te das cuenta, y caminaré sin parar, desde el amanecer hasta el ocaso, y dormiré con los lobos en la sierra. Nadaré desnuda en los océanos, incluso los no descubiertos. Voy a saltar desde una cascada, y escalar la montaña más alta simplemente para poder gritar desde arriba.
No, no hay modo en que puedas convencerme que me quede. Las promesas hechas, ya no valen ni el suspiro gastado en ellas. Me voy a buscar tus palabras vacías esparcidas por el mundo. No voy a perderme, hasta donde yo sé la tierra es redonda.
Saldré mientras no te das cuenta, y caminaré sin parar, desde el amanecer hasta el ocaso, y dormiré con los lobos en la sierra. Nadaré desnuda en los océanos, incluso los no descubiertos. Voy a saltar desde una cascada, y escalar la montaña más alta simplemente para poder gritar desde arriba.
No, no hay modo en que puedas convencerme que me quede. Las promesas hechas, ya no valen ni el suspiro gastado en ellas. Me voy a buscar tus palabras vacías esparcidas por el mundo. No voy a perderme, hasta donde yo sé la tierra es redonda.
No sé cuando volveré, si es que vuelvo. Tampoco sé si me quedaré en un lugar. ¿Para qué preparar un camino que aún no comienzo?
Aún no parto, pero tu tristeza me embarga. ¿Ves como para ti ya no estoy más aquí? ¿Qué te atormenta entonces de mi partida?
Aún no parto, pero tu tristeza me embarga. ¿Ves como para ti ya no estoy más aquí? ¿Qué te atormenta entonces de mi partida?
Alégrate, porque tristeza no hay razón para sentirla. Me voy a vivir, a sentir latir mi corazón, a cantarle a la vida. Voy a reír, a llorar, a soñar, a construir un camino al caminar.
Ya es la hora, me voy. No me sigas y sécate esas lágrimas. Estos pies van a llevarme mucho más lejos de lo que jamás pensé estar. Siente paz, así como una madre al abrazar a su niño.
No me digas adiós, esto no es una despedida. Nos veremos de nuevo. Ya te dije que la tierra es redonda.
