Nuestro amor nación en Av. Macul con Grecia.
Recorrimos la avenida soñando con una vida juntos. Me tomó entre sus brazos, me
dio la mano, reímos y corrimos como si sólo fuéramos él y yo en este mundo.
Llegamos a Pedro de Valdivia, lo miré, me miró y lo besé. Me quedó observando atónito y supe que algo no andaba bien. Ahí fue cuando nuestro fructífero idilio acabó. Todo lo que se
llama un romance de dos cuadras.