martes, 12 de julio de 2016
De la A a la Y (Disculpas públicas en primera persona)
Tengo, lo que queda, de corazón en la mano. Mi mano es Pequeña, como una empanada, asi que está bien. Se ha ido haciendo pequeño conforme pasan los dias, meses y años. Latiendo cada vez menos y con menos fuerza. Es de esperarse, el fragor de la vida causa estragos, y estoy cansada. Esa es la cuestión, estoy cansada.
Me he equivocado mucho, errores que mi mente me recuerda día a día, los demonios en mi espalda son pesados y me cuesta caminar con la alegría de antes. Pero no espero que lo entiendas. No espero que ante tus arengas no entiendas que sonría... ya no me haces sonreír, y eso... eso me hace entristecer aún más.
¿Disculpas?
Me deshago en ellas. Pido Disculpas de la A a la Y y no más, énfasis en los extremos, pero ante todo a tus ojos, que día tras día ven mi alma, esa que insisto en cubrir, y a la que he puesto tantas capas que no se distingue lo real de la apariencia.
Pido disculpas a tus ojos bellos, que me paralizan al mirarme, por mentir, por huir, por no soltar tantas heridas antiguas.
Me disculpo a mi misma por el eterno miedo condenante a la perpetua soledad.
La Z puede ser nuestra redención.
Sabes que lo sé. Sabes todo lo que sé.
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