viernes, 28 de mayo de 2010

A Veces


A veces suelen suceder más cosas de las que podemos contar.
El lenguaje no alcanza, el corazón se empequeñece ante la circunstancia de la imposibilidad de ejecutar la acción propicia por capricho de la mente, y de la propia conciencia.
Decimos para nosotros mismo “¿por qué no lo/la Besé cuando el momento se dio?”, ¿por qué?
Toda la vida se resume a un inconsistente POR QUÉ.

Aún creemos que el tiempo puede regresar, que la vida se detendrá a mirarnos y compadecernos y a darnos una segunda oportunidad.
Aún pensamos que podemos tomar lo que queremos y no habrá consecuencias. Si le place, hágalo, pero asuma luego.

Es injusto. Pero a veces suele pasar.

Así como que el pase se caiga a una alcantarilla. O que todos los lugares a los que se quiere ir a comer, están llenísimos. Pero tu compañía es agradable, cuando razonas y no piensas con la ampolla rectal.

A veces llueve, entonces los corazones saltan, ya que alguien llora por ellos. Pero el sol sale, y tus ojos se ocultan, cual luna al amanecer. La tristeza regresa. La lluvia aún no se va.

Al final, regresamos al otro, como imanes predestinados.

Una música suena en el ambiente… nuestra melodía.

A veces suele pasar, que todo no es más que un sueño.





… a veces suele pasar que se vuelve realidad…




Dante querido... gracias por ser así, como un perfume que huele distinto cada vez...






foto

miércoles, 26 de mayo de 2010

Oda

Grande.
Imponente.
Fantástico.

Cada vez que lo miro, algo dentro de mí se estremece,
Una tormenta invade mis sentidos,
Monumental,
Imposible.

Atrae miradas por doquier,
Más de un comentario en su vida consiguió
¿Cómo puede ser así?
No parece real.
¿Será un sueño?

Hay quienes se desvelan pensando en una anatomía así,
No la vemos en cualquier sitio.
Benditos los ojos que lo ven,
Y las manos que lo tocan.

Oh! Gran entre los grandes, no dejes que las estaciones
Marchiten tu belleza.



dedicado a mi poto favorito

lunes, 24 de mayo de 2010

Descargo contra quienes me importan y no deberían por idiotas.


Qué pasa cuando nos esforzamos por hacer que el otro se sienta a gusto, y por una banalidad del destino no podemos.

Que mas me gustaría poder hacer felices a quienes me rodean, que los recuerdos, sean eso; pasado, y que la realidad sea aún más cálida y acogedora.

Definitivamente me he equivocado con ustedes, y digo ustedes porque no eres al único a quien estoy haciendo mal.

Lo siento.

La verdad, sé que no es mi culpa pero esta me corroe de igual modo. Además, un lo siento no me devolverá las lágrimas derramadas.

¿Crees que eres el único que la está pasando mal?
Tus palabras a modo de broma, no son más que el cruel escape de la verdad…

Si me vas a odiar, dímelo de frente… y deja de fingir.

DEJEN DE FINGIR TODOS…

¿CREEN QUE SOY TONTA O QUÉ?

La tristeza ajena me afecta tanto o más que a ustedes mismos, y aún así, jamás les he pedido que se pongan en mi lugar.


Yo elegí equivocarme y no arrastrarlos… quizá, algún día, logren comprender esto que les digo.










No necesita dedicatoria

lunes, 17 de mayo de 2010

Error




El reloj con su agónico tic tac, no dejaba de torturarme en mi angustia dentro de esa sala.
La lluvia incesante que caía esta vez de arriba hacia abajo, impedía la visión hacia afuera; era prisionera de un panorama desalentador.
Pero de todos modos yo me lo había buscado ¿o no?, acaso ¿no le había prometido al juez que trataría de rehabilitarme?
Una copa tras otra, y otra para finalizar en la camilla de un hospital, después de haberme tratado de tirar a las vías del tren.
Rehabilitarme.
¿Sería ese el término correcto para referirse a… mi situación?

Creo que era mi idea, tal vez no, pero ese día había demasiada bulla en la consulta, más que los otros días. Esta vez había voces cantando el “Ave María” en latín mientras burbujas de colores flotaban por el aire.
En frente de mi asiento, un sujeto veía una revista al revés… ¿o sería que yo estaba de cabeza? De un tiempo hasta acá todo se ha vuelto tan relativo, que hasta dudo si estoy con vida o no. Pero creo firmemente que aún lo estoy, sigo viniendo con este doctor de mierda, que lo único que dice es: “y… ¿has tenido alguna crisis esta semana?”
Me dan ganas de mandarlo a cagar un buen tiempo a algún lugar en donde su madre haya terminado de parir.
Pero él no tiene la culpa. La culpa es mía, como siempre, en realidad.
Pero no estamos hablando de mí.

Es el reloj el que me hace pensar tantas cosas. No debo pensar. Tomo pastillas para no hacerlo. Hace mal. Pensar me hace mal, junto con hablar, tomar, fumar, vivir. Me mata.

Desde fuera un suspiro largo y mojado dibuja un corazón por el otro lado de la ventana. ¿Será el mío?

Quiero abrir la ventana, pero esta vez no para saltar a través de ella, sino para ver los desnudos árboles muriendo de frío, mientras sus hojas promiscuas se van con la primera brisa que pase.
Me dan ganas de ser hoja y largarme. Salir volando, perderme… para jamás volver.

Desde mi asiento, se escucha a los autos salpicar el agua que descansa en la orilla de las cunetas, agonizando con cada luz verde del semáforo; ¿es que nadie piensa en el agua que se va cloaca abajo?

Una voz aguda comenzó a hablar en un idioma extranjero. La verdad es que tampoco le prestaba atención. El reloj estaba sonando muy fuerte.

Una mano helada se posiciona sobre mi hombro
- El doctor está listo para atenderla señorita.

La puerta se abre, los cánticos llegaban hasta el cielo. Me siento.

No escuchaba nada, sólo la música de tus ojos apagados.

Un error lo comete cualquiera…

- Ahí están las pastillas de esta semana, dijo el doctor con una cara de reprobación absoluta.

Lo bueno es que siempre hay algún escape artificial al dolor.







Dedicado a mi hermana (por no llevarle ningún mouffin hoy), a Pablo, a la Malu (amiga sabes que siempre estaré contigo), a todos los que leen el blog, y… a mí. (Yo sabré por qué)

sábado, 15 de mayo de 2010

Frio


Desde mi ventana, hacia la silenciosa calle, lo vi salir presuroso cubierto por un sobretodo grueso, que únicamente dejaba a la vista su pálida nariz. Los faroles eran burla de los dioses, pues la tormenta que transcurría había cortado la luz, y toda la calle estaba a oscuras.
La lluvia hacía la visibilidad casi nula, pero dicen que a los ojos del corazón lo esencial deja de ser invisible.

Lloraba.
Podía distinguir sus cristalinas lágrimas de la insolente lluvia que osaba tocarle el rostro, esos labios con lo que soñaba cada noche. ¿Qué estaría angustiando su corazón?

Bajé, las escaleras sin más que mi vestido de dormir encima. No podía dejar que vagara sólo por la noche, algo podía pasarle. Y si ocurría, mi corazón no podría soportarlo, o acaso ¿no sabes lo que sufre un alma enamorada en secreto?

La lluvia me calaba hasta los huesos, no llevaba encima ni sandalias, pero él caminaba rápido, y me costaba seguirle el paso.

Lo amaba desde hacía tanto tiempo, estaría dispuesta a dar la vida y más por él, aunque no sabe que cada noche mis pensamientos son de él.

Su aura gritaba desesperación, algo perturbador era dueño de él, estaría sufriendo.

Miré hacia adelante, pero lo único que alcancé a ver era e puente, una estructura vieja conocida como el puente consolador, pues aquellos presas de sus problemas iban a ese lugar y…

No. Él no podía estar pensando en eso.

Corrí por un callejón para adelantar camino y así poder interceptar su accionar.

Qué estaba dispuesta a hacer por amor. Hasta donde llegaría por quien ni un saludo me había dirigido jamás.

Cuando iba doblando una esquina, encontré a un hombre con una capa que le cubría el rostro. Parecía estar esperando a alguien. Llevaba una pistola en la mano.
Él apresuró el paso, tomó impulso para saltar hacia abajo y así terminar con su amargura, cuando yo salté de mi escondite para impedir el deceso de mi amor.

Un dolor agudo comencé a sentir en las costillas, mientras caía al suelo mojado.
Mi amado no quería saltar para acabar con sus penas, si no para escapar de la angustia de ver a su amada presa de un matrimonio desconsolador, y aquel hombre con el arma en la mano, esposo de la amante de mi sueño imposible, habiendo descubierto el idilio, había decidido acabar con el hombre culpable de su humillación.

Yo ahí, en medio de una calle oscura y nauseabunda, moría.
¿Hasta dónde podía llegar por amor?... la pregunta estaba resuelta…



Hasta la muerte.





Sé que he cometido errores, y créeme que me arrepiento de cada decisión que tomo, pero jamás me hecho para atrás. No me dejes sola, yo no lo hare contigo



Dedicado a Philip “aladin” cuadra, parry, primi, Daniel (q no le gusta lo que escribo), y a Dante… por despertarme con sus dulces ironías hoy.

viernes, 14 de mayo de 2010

Paseo




Hoy llovió. Quizá aún lo esté haciendo, pero las cortinas están cerradas y no puedo mirar por la ventana.
Quizá hayan bailarinas con sombrero de copa y sexies pantimedias aún están danzando por la 5º avenida al tiempo que alguien canta “new york” con una voz de antología. Quién sabe. Todo puede pasar.

Hoy llovió. Me encanta la lluvia. Pero ¿qué me dicen si les cuento que además de estaba nublado, llovió, se me esponjó el pelo, fui al mierdonal’s y pasee por un cementerio sintiendo el agua sobre y bajo mis pies?

Sencillamente la paz que me inspira ese lugar es excepcional. Aunque haya sido un paseo corto camino al metro. Que quieren que les diga… el cementerio es mi escusa perfecta.

La lluvia, intrusa, se colaba entre mis cabellos y ropas, mientras una mano piadosa (creeré que fue de buen samaritano) extendía un paraguas sobre mí porque me iba a dar sistitis.

Quiero sentir que algo me calma, me limpia, hace pensar que mi realidad es otra. La lluvia, para mí, es como si el tiempo se detuviera, es cuando puedo volver a ser yo, sin derramar una sola lágrima, pues el cielo lo está haciendo por mí.









PD: igual gracias por el paraguas.

jueves, 13 de mayo de 2010

Atrás

¿Qué saco con seguir mirando hacia atrás y ver cuántas veces se ha repetido mi historia?
No soy la única en el mundo a quien le han roto el corazón, y lo que es peor, sigue buscando que se lo rompan.
Creo firmemente que esto no es una variante post modernista de lo que toda la vida se ha entendido por MASOQUISMO, sino… un confianza, una burda esperanza en un futuro etéreo, abstracto, lejano, imposible.

Esto, y he llegado a la conclusión mediante mecanismos ortodoxos con abstinencia del grupo OH, que no se trata sobre mí, sino en la ilusión de felicidad que yo misma me he hecho.

Ya basta de soñar con ALGUIEN. Se acabó.
Los “alguienes” siempre fallan, y más daño hacen cuando creen no estar haciéndolo. Son humanos. Torpes, imperfectos, ególatras, maravillosos.

Felicidad a base de pequeños instantes, quizás esos que una camarita amiga puede guardar por siempre (o hasta que el formato cambie).

¿Entiendes ahora algo más de mí y de mi actuar?

Sabrás de antemano que estoy loca, pero por lo menos ahora sabrás el porqué me río sola a ratos.
Es para que no intuyas las enormes y agobiantes ganas de llorar que tengo.

Cada día lo vivo como si fuera el último, y lo vivo por mí y por quienes querían que lo hiciera y no están para acompañarme.

12 AÑOS DE AUSENCIA CALAN EN EL ALMA, ES CASI UNA VIDA.
Mi vida.
12 años de ausencia, en los que nunca más pude volver a pronunciar la palabra “papá”.
No te culpo… de hecho jamás lo he hecho. No tenía sentido.
¿Dónde estuviste?
¿Eres feliz?

Acaso… ¿lo soy yo ahora?

“no existe esa tal lluvia sin fin”, y si mi alma cae en manos equivocadas, saldré a buscarla y asumiré los costos.

Ya no quiero pensar en lo que pudo haber sido.

Como dice un amigo (o yo creo que lo es)…

“HOY HARÉ QUE LAS COSAS PASEN”.




¿Me quieres acompañar?





Dedicado a mi hermanita, Camilo (el único que postea), k-co, Paula, Dante (que si no lo pongo me reclama derechos de autor), a Amelié y a él… es la última vez que pienso en ti. Fueron 12… y ojalá sean muchos más.

martes, 11 de mayo de 2010

Caminar


Quiero que juguemos a algo, ¿te atreves?

¿Le regalarías tu tiempo, y por qué no algo más, a una perfecta extraña?

Tómame las manos, con calma. No muerdo.

Cierra los ojos. ¿Qué sientes?

Mírate a ti mismo. No digas nada.

Mira tu pasado. Te obligo.

No abras los ojos aún; el juego no ha terminado.

Siente el viento que pasa por tus labios; no digas nada.

Detén e tiempo con suspiro. Un flash que ya no se apagará.

Pasa tus manos por mi cabello… ¿tienes miedo?





Abre tus ojos y mira al cielo. No me digas que sólo ves nubes, porque bien sabemos que ya no es así.

Ahora mírame… ¿ves reflejado algo de ti en mí?

No digas nada de lo que más tarde de puedas arrepentir, deja a tus ojos hablar. Nada más necesito. El resto… me lo dirá tu caminar.



Dedicado a Camilo (de los primeros), Dante (por costumbre y por ser el dueño de la foto), Parry, y a mí… por mi valentía de caminar al lado de desconocidos enseñándoles un camino que aún no descubro para mí.


foto: isaias campbell F
http://www.flickr.com/photos/icampbellzoom/1197818086/

lunes, 10 de mayo de 2010

Fotografía




Definitivamente el desastre era total. Aquella habitación era un verdadero caos. La alfombra, esa que compraron en su primer viaje al medio oriente como luna de miel, estaba ahora tapizada por papeles, colillas de cigarro, copas rotas, polvo, sangre, y tiempo.
Las cortinas desde entonces cerradas, ahogaban en aquella escena los sueños de toda una vida y que en tan sólo una noche se vieron ahogados por la desesperación de la rutina. Ahí, en la alcoba dónde nunca entra el sol, más que por una ranura insolente por dónde las hormigas curiosas se inmiscuyen a robar un poco del elixir que hizo que el silencioso reloj de la pared dejara de caminar, se quedaron congelados los besos, las caricias, los “te amo”.
Las sábanas aún estaban sudorosas y en el ambiente todavía podía olerse el pánico y el terror de saber que el fin era ineludible. Las botellas de whisky, rotas desde hacía años, seguían emanado el aroma a fiesta de los sábados por la noche y las flores marchitas en medio del agua estacada y podrida del florero quebrado y derramado sobre el suelo, evocaban el recuerdo de estar viendo un jardín fallecido.
El grueso sobretodo ya no estaba en el closet, sino que ahora yacía sobre lo que fue un cuerpo cálido y apasionado, pero que ahora no son más que un conjunto de huesos que terminaron de pudrirse acelerados por el olvido.
Los cuchillos, no habían sido retirados. Se los podía ver a los pies de la cama, pintada de rojo ira, de rojo maldad… de rojo miedo.
Sobre la mesa tumbada, descansa la silla de tres patas, aún temerosa de la respiración que por las noches solía sentirse en esa habitación, una expiro continuo en incesable, de alguien que se niega a morir.
El sol cae presuroso. No quiere verle, por eso se adelanta en su partida. Nadie lo culpa, por lo menos él puede escapar al panorama.
Las penumbras envuelven una vez más su cuerpo pálido y mutilado por los desaciertos de la vida, ¿o de la muerte?
Se escuchan unos pasos.





Aún más cerca.





El tintineo de llaves desata las lágrimas de desesperación y los corazones se acongojan ya que una vez más se saben presos de un monstruo que condenado está a atormentarlos sin más remedio que la inconsistente espera.


La habitación sigue intacta, con su olor a desgracias, dolor y oscuridad.
La manilla giró… y todo vuelve a comenzar.
Nadie oye los gritos de una mujer acabada por los golpes y estocadas en su cuerpo.
Nadie siente las botellas quebradas sobre un regazo pálido y frágil que tantas penurias arrulló.
Nadie detiene a la muerte que en forma de hombre se ha presentado en la habitación continua.





La fotografía ha sido revelada.
Huele a podredumbre humana.




Dedicado con todo el cariño del mundo a Dante, Camilo, Primi, Fernanda… que inconscientemente día a día hacen cosas que me hacen sonreír.


foto: isaias campbell F.
http://www.flickr.com/photos/icampbellzoom/2672856992/

martes, 4 de mayo de 2010

ha llegado carta

Un día cuando Dante, el poeta, andaba perdido en el Infierno y entre idilios con Virgilio, decidió tomarse un tiempo a la sombra de un tronco encumbrado con cabezas, las cuales daban excelente sombra, y me escribió una carta.

Querida desconocida:
He encontrado una hoja y una pluma sobre lo que parece ser un trozo de madera pulida y con forma regular junto a unas instrucciones claras de escribirte una carta. Pues bien. Te la escribo.
Estoy perdido en medio de una jungla que yo mismo he sembrado, la cantidad de círculos de los cuales las generaciones posteriores tanto hablarán, no difieren en número ni en tenebrosidad a mi corazón amargo. He bajado a las tinieblas del mundo en busca de lo que en la luz no fui capaz de encontrar, eso que TÚ ahora estás apasionadamente buscando. Sólo puedo decirte que… te rindas. No hay sentido en intentar hallar algo que sólo en los sueños puede llegar a “concretarse”. Mentaliza que tu vida es un contante devenir, y un caminar eterno, o por lo menos lo será hasta cuando quieras parar, darte la vuelta y seguir un camino propio.
Pero eso ya nadie lo hace. Si te fijas, ni si quiera yo lo hago, de hecho… me están guiando por esta suelo de mierda que me tiene los pies llenos de llagas.
No sé quién eres, ni cuáles son tus intenciones, pero infiero que eres distinta. Creo que te he visto en sueños, tu sonrisa no es algo que se pueda olvidar fácilmente. Conozco tu determinación, tu coraje, tus debilidades.

Estoy cansado, bastante mareado para ser más honesto, me siento desfallecer. Pero aún sigo aquí, y lo seguiré estando por varias páginas más, y no sólo para reflejar la brillantez o locura de mi mismo, que relata sus aventuras de una noche de ebriedad, sino, para darte fuerza, y por qué no decirlo un ejemplo de algo.
El tiempo se me agota y no he dicho nada, por lo que creo que nunca lo haré. Pues, entonces, lo mejor será marchar, que una estrella en el cielo aún me espera, o yo quiero creer eso.

Dante A.


Estas líneas no causaron nada en mí, ni estupor ni asombro. Guardé la carta, se la di de comer al canario y me marché a dormir al baño mientras me decía a mí misma: Ese hombre estaba loco. Loco.



Dedicado con mucho cariño a quienes andan escribiendo su destino por tierras lejana, quizá en la patria madre y a Isaías “Sopa” Campbell.