
Qué pasa cuando nos esforzamos por hacer que el otro se sienta a gusto, y por una banalidad del destino no podemos.
Que mas me gustaría poder hacer felices a quienes me rodean, que los recuerdos, sean eso; pasado, y que la realidad sea aún más cálida y acogedora.
Definitivamente me he equivocado con ustedes, y digo ustedes porque no eres al único a quien estoy haciendo mal.
Lo siento.
La verdad, sé que no es mi culpa pero esta me corroe de igual modo. Además, un lo siento no me devolverá las lágrimas derramadas.
¿Crees que eres el único que la está pasando mal?
Tus palabras a modo de broma, no son más que el cruel escape de la verdad…
Si me vas a odiar, dímelo de frente… y deja de fingir.
DEJEN DE FINGIR TODOS…
¿CREEN QUE SOY TONTA O QUÉ?
La tristeza ajena me afecta tanto o más que a ustedes mismos, y aún así, jamás les he pedido que se pongan en mi lugar.
Yo elegí equivocarme y no arrastrarlos… quizá, algún día, logren comprender esto que les digo.
No necesita dedicatoria