Hoy hay algo nuevo que celebrar, aunque bien se sabe, no es mi cumpleaños.
He superado mi esperanza de vida, supongo que la nueva meta serán los 29 con 3 hijos a cuestas: Santiago, Estela y Adela.
Dejaré un esposo fervoroso viudo, embargado por la desesperación del bien amado perdido.
3 pequeños ilusionados con un rostro que se pierde poco a poco entre las memorias del pasado.
Quisiera decir que los 29 es muy joven y dejar de pensar polotudeces... pero vamos. Seamos realistas.
Pocos saben lo mucho que me ha costado llegar hasta acá, y no es sino hace unos pocos años que he comenzado a vivir.
Tener un plazo tope, una fecha límite, seguramente no significará que todo termina en tal día, más bien sirve de algún modo, para aterrizar la vida misma.
Es de suponer que nadie piensa que morirá atropellado, o en un ataque terrorista, o por una balazo. Todos pensamos que moriremos de viejitos y en medio de un sueño, sin dolor.
Pues yo no.
Temo.
No estoy preparada.
Pero lo asumo, y poner plazos me ayuda a vivir de un modo más verdadero e intenso cada instante.
"Terapia del vaso medio lleno"