No me acuerdo de la edad, eso vendría siendo una nimiedad en relación a lo sentí.
Era un departamento con terraza, y en el techo tenía un pequeño farol que se veía desde la calle. Me servía para diferenciarlo de los otros balcones. A veces cuando paso por ahí sigo buscando esa pequeña lamparita que nunca fue encendida, pero iluminó mcuho más como si tuviera luz.
- Te vas de aquí o tiro todas tus mierdas por la ventana, puta de mierda!.
La ventana de mi pieza daba hacia el sur, desde ella podía verse la casa de mis abuelos, que quedaba doblando la esquina. En ese tiempo, al igual que ahora, dormía con mi hermana, en una de esas camas nidos. Me acuerdo que se enojaba cada vez que me levantaba en la noche porque inevitablemente tenía que pisar su cama.
El suelo de las piezas era de parché, en el living y en la cocina era de cerámica. Puede que realmente no haya sido así, confundo las piezas, confundo las casas. La vejez hace lo suyo. No hay cremas que puedan combatir contra eso.
- Haces eso hueon concha tu madre, y no las ves nunca más.
Era el departamento 33. La ventana grande daba hacia una cervecería, la HBH, y en la primera planta del edificio había una zapatería. Con eso, creo que ya se me cayó el carnet. En frente un local de radio taxis. No supe hasta hace poco qué era eso.
A veces me levanta temprano para limpiar mi pieza, hacer mi cama, pasarle cera al piso, mientras miraba la tele en blanco y negro que guardaban en nuestra pieza. Me gustaba pensar en lo contenta que se iba a poner mi mamá cuando viera todo limpio.
La pequeña ventana que teníamos, daba toda la luz al closet, justo donde guardaba mi caja de tesoros. Era una caja de lata donde venían calugas old england toffie. En ella guardaba monedas de 1, 5 y 10 pesos. Pasaba horas contándolas y apilándolas.
- Suéltame hueón, no me toquí o voy a llamar a los pacos.
- Llámalos hueona, ¿A quién le van a creer?
La cocina era angosta, pero ya no me acuerdo nada. Recuerdo que había ventanas pequeñas por toda la casa, menos en la terraza. Menos en la terraza.
No éramos una familia perfecta, pero no conozco ninguna que lo sea.
- Mamá, ¿por qué tus muñecas están rojas? ¿Te pegaste?
- Es que me picaba mucho mi amor, y me rasqué con el cuchillo.
Recuerdo que teníamos una nana. La vanesa. Siempre la molestábamos y le decíamos la "vienesa" con mi hermana. Ella nos deja almorzar viendo las tortugas ninjas.
Mi mamá llegaba en la noche, con los pies hinchados por los zapatos con tacón y yo le contaba lo que hbaía hecho en el colegio y en la casa. Bueno no siempre le contaba todo.- Si sales de la casa te voy a sacar la cresta, cabra de mierda.
Mi papá llegaba antes del colegio, y se ponía a pelar manzanas y a ver la tele.
Un día llegaron los dos y mi mamá dijo: él o yo.
Otra vez tengo una ventana pequeña frente a mí.
No sé si elegí bien, pero ahora se ve la luna.
Ahora se ve.