- - ¿Sabes desde cuando te amo?, le
preguntó tomando sus manos temblorosas, mientras se sacudía del pantalón las
migas de pan que le estaban dando de comer a las palomas del parque.
- - No, dime tú, le respondió ella
desafiante, mirando los ojos marrones
coronados con una aureola celeste que le hablaban.
- - Desde la primera vez que te vi,
respondió él con un tono titubeante mientras mascaba para ajustarse la prótesis
que se le caía.
- - Me estás mintiendo, le replicó
ella insistiendo en el temblor que su acompañante trataba de detener con sus
brazos.
- - Es verdad, no lo recuerdo, pero
pensé que podría gustarte mi respuesta.- Y siguieron dando de comer a las
palomas.