Desde pequeña Andaluz sintió que era diferente, no necesariamente que fuera “especial”. Le gustaba pensar que quizá la razón por la que a veces se sentía sola, era porque estaba destina a estarlo y no por causa del abandono humano. Claro está, sin embargo, esto nunca lo dejó entrever; pero su mirada, y sus silencios, comenzaron desde aquel entonces a gestar a su perfecta mitad, a su reflejo.
En más de alguna ocasión creyó que de sus ojos podrían salir rayos mágicos y hacer que levitaran cosas con el agitar azaroso de una rama caída, sin duda hubiera sido genial, ser reconocida, amada, vista.
En más de alguna ocasión creyó que de sus ojos podrían salir rayos mágicos y hacer que levitaran cosas con el agitar azaroso de una rama caída, sin duda hubiera sido genial, ser reconocida, amada, vista.
Siempre trató de verse así, impaciente, alegre, despierta, alerta, viva.
Eso, eso es lo que siempre todos vimos.
Lucy estaba sentada sobre la cama de Andaluz, mirando el atardecer otoñal, esos que solían ver juntas, que tantas añoralgias rememoraba.
Hacía un año que se había marchado, más bien, se la habían llevado. Dijeron que a un lugar para que pudiera aclarar sus ideas.
Hacía un año que se había marchado, más bien, se la habían llevado. Dijeron que a un lugar para que pudiera aclarar sus ideas.
De él, ya no había rastro, en el momento en que andaluz dejó de responder a sus llamadas, él no insistió más. Tuvo que haber sido sin lugar a confusiones, tal cual como Lucy lo había predicho en más de alguna ocasión.
- Sólo a mí me tendrás, se dijo mientras el sol huía de esa mirada enferma por la locura y la oscuridad.- Por qué no me creíste a tiempo, Andaluz.
Lucy apareció un día de julio en el pórtico de la casa principal, empapada hasta los huesos, no era más que un cachorrito mojado que inspiraba lástima. Sin embargo, Andaluz al verla, no dudó en tomarla, abrazarla y ofrecerle todo para que pudiera recuperarse.
Ambas eran muy diferentes, totalmente opuestas, y Lucy advirtió desde el principio esta particularidad. Mas, un rastro de similitud asomaba en el rostro de Andaluz cuando estaba sola, y sin saber aún si fue o no fortuna para Andaluz, Lucy lo descubrió: era su propio rostro. Una mirada que clamaba, que gritaba, que escupía odio y soledad. Una boca que se moría por decir lo que siempre se había guardado por no ser políticamente correcto, o por estar en el momento y lugar equivocados.
Por primera vez desde entonces, Andaluz se desconoció a sí misma, cuando descubrió que no era ella, sino otra. Otra a la que había dejado entrar hacía tanto tiempo, y que no tenía intenciones de salir. Alguien con quien no podía luchar sin herirse a sí misma o a quienes la quería a ella, pero… era un precio que debía ser pagado.
Ambas eran muy diferentes, totalmente opuestas, y Lucy advirtió desde el principio esta particularidad. Mas, un rastro de similitud asomaba en el rostro de Andaluz cuando estaba sola, y sin saber aún si fue o no fortuna para Andaluz, Lucy lo descubrió: era su propio rostro. Una mirada que clamaba, que gritaba, que escupía odio y soledad. Una boca que se moría por decir lo que siempre se había guardado por no ser políticamente correcto, o por estar en el momento y lugar equivocados.
Por primera vez desde entonces, Andaluz se desconoció a sí misma, cuando descubrió que no era ella, sino otra. Otra a la que había dejado entrar hacía tanto tiempo, y que no tenía intenciones de salir. Alguien con quien no podía luchar sin herirse a sí misma o a quienes la quería a ella, pero… era un precio que debía ser pagado.
Desde el incidente del espejo, todos creyeron que estaba loca, que necesitaba claridad, que debía ir a otro sitio, que el estrés y quién sabe cuánta mierda más.
Nadie comprendía en realidad, que era una lucha en que no podían convivir las dos, ni por separado.
Nadie comprendía en realidad, que era una lucha en que no podían convivir las dos, ni por separado.
Lucy, seguía mirando la oscuridad de la noche, mientras imaginaba tiempos mejores, en que estaban juntas las dos, era una sola persona.
- - Qué podía hacer, quería abandonarme. Y yo, yo no iba a quedarme sola de nuevo. No fue mi culpa, es culpa de ella, que ahora ambas estemos sufriendo.
El pasado, era algo a lo que no había que mirar de frente. Por lo menos eso fue lo siempre le dijo Lucy a Andaluz.
- Nunca recuerdes, nunca des vuelta la cara para ver si fue o no lo correcto. Lo hecho hecho está, y el resto lo tiramos a la suerte. No vale la pena preocuparse por lo que pasó y no supimos. Para qué enmendar si la historia ya fue escrita.
Y así pasaban horas y horas de charla interminable, sentadas en medio de la habitación. Lucy hablaba, y Andaluz escuchaba atenta, sin perder ninguna palabra.
Sin duda la admiraba. La emoción que reflejaban los ojos de Andaluz cada vez que Lucy hablaba, era evidente hasta para una persona imposibilitada para ver.
Los años pasaron, pero como dicen por ahí, nada es para siempre y la confianza hizo que el conejo perdiera la carrera.
Los años pasaron, pero como dicen por ahí, nada es para siempre y la confianza hizo que el conejo perdiera la carrera.
- Si hay un sentimiento del que tienes que temer, incluso y con mayor razón si proviene desde tu corazón, es el odio. El odio puede hacer que hagamos cosas sin que realmente queramos hacerlas. Por eso, pase lo que pase debes reprimirlo y yo me encargaré de que no se aloje en tu corazón. Porque somos una, y yo nunca voy a abandonarte como los otros hicieron. Yo voy a cuidar de ti.
Era probable que no dejaran que Andaluz volviera, y menos que Lucy fuer a a visitarla.
El manojo de la puerta estaba siendo girado desde afuera, pero la habitación estaba con llave.
- - Amor, trae las llaves, que la puerta se trancó de nuevo, gritó la madre de Andaluz escaleras abajo para que su esposo la escuchara. - No sé por qué se estanca siempre, como si alguien desde dentro le echara llave.
Y estalló en lágrimas.
- - Ya, ya, tranquila, dijo su marido cuando la encontró frente a la puerta.- esto fue por el bien de ella. Estaba confundida, y nosotros no sabíamos cómo ayudarla.
- - En qué me equivoqué, dijo entre sollozos. – Cómo no lo vi antes, que quería morir.
No pudo sino sonreír al escuchar estas fantasías absurdas por parte de sus padres.
- - De qué hablas. Aquí la única loca eres tú, decía Lucy desde dentro. – Tú, te la llevaste. DEVUÉLVEMELA!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
La puerta se abrió suavemente. Su madre se acercó a la ventana.
- - Cuánto quisiera tenerte aquí hija mía.
- -Tú no quieres que vuelva, tú la dejaste así. Tú la apartaste de mi lado y te la llevaste.
- - Es como si no hubieras sido tú, y otra persona hubiera estado dentro de ti.
- -Nunca quisiste verla cómo era en realidad. Así éramos, yo le di el valor para salir a la luz, esa que tanto
añoraba. Una luz real, una luz que tú sólo le diste en el nombre. Pero ahora ya no está. Nunca quisiste vernos. Ciega.
- - Hija mía… Andaluz…
- - LUCY!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!, voy a demostrarte quién era ella en realidad. Soy su oscuridad, soy su crueldad. Soy su otro yo.
Dedicado a !anónimo" que me motivó y mis disculpas por andar desaparecida.
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