sábado, 29 de septiembre de 2012

Sin título

Léeme...
leeme y déjame entrar en tu boca al momento en que recites.
LLévame a ese lugar que sueñas, haz qu lo sueñe yo también.
suéñane, así seremos libres.
Mírame, aunque sé que lo haces en secreto.

Léeme cuando estemos solos, y escapemos juntos. Es lo que deseo.
Sumerjámonos en este mar de maravillas por descubrir; seamos los dueños de este tiempo.
Róbame un beso en medio de un verso desprevenido, así sabré que eres tú.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Vacunas

¿será posible vacunarme contra ti?
que tu recuerdo no llegue más, no aflore.
¿Será posible dejar atras la ilusión de lo imposible?
Hoy lo sé, y estoy convencida que no puede ocurrir.
Maletas hechas, con mis planes para nosotros.
Maletas que te regalo... para que puedas ir
y cobrar al portador.

jueves, 6 de septiembre de 2012

Desvarío after fija

Un despertar sin haber estado jamás dormida,
un relámpago en medio del cielo sin tormentas,
un amor a segunda o tercera vista,
electricidad estando inmersa en la tierra.
Es algo pasajero, ya lo sé,
mas unas palabras puedan aliviar la presión de ver tui rostro y comprenderlo.
Lirios pasajeros, palabras redundantemente poco rotundas,
labios separados, lejanos, que no conocen ni lo sueñan.
¿Cómo es eso que para amar se necesitan dos?
Yo no te amo, pero de hacerlo lo haría a la distancia.
Hablo muchod e ti para que esta euforia escape,
fuera de mi, no guardarte en mis pensamientos.
Bien sé que el día en que comience a amarte, no hablaré más...
querré tenerte entre mis suspiros.
No es sino hasta ahora, lo alocado y lo efímero, lo quimérico de mis sueños, de mis planes... apenas conoces mi nombre, a penas mis ojos.
Yo siento que te conosco de la vida enera querido.
¿Qué tan mal está sonando esto?
Quiero que me lo digas, en realidad que me digas cualquier cosa.
Entre más mejor, entre más...
más lejos te sentiré, y este... se habrá ido.

Escribo desde la puerilidad misma,
soñando y añorando cosas que ni siquiera quiero querer,
que desearía no desear.
Estás lejos y espero, de verdad entre nos... que te quedes así.
De cambiar esta situación...
ups

sábado, 25 de agosto de 2012

Síndrome de privación


Consiste en eliminar la sustancia, a la que se es adicto, del organismo. Esto puede producir efectos físicos y Psíquicos (Síndrome de Privación) luego de suspender o reducir la cantidad de droga consumida.

En esta fase la persona requiere apoyo y cuidados permanentes, que se reafirme y se alimente. Es importante ofrecer:

·       Apoyo emocional
·       Líquidos abundantes
·       Régimen liviano
·       Compañía permanente
·       Ambiente tranquilo
·       Comodidad corporal
·       Posibilidad de descanso y sueño
·       Confianza y tranquilidad; Decirle que lo que está sintiendo son síntomas esperados y que no son graves.
·       Comprensión (No rete ni lo apure, mantenga la calma)
·       Animo y refuerzo a su decisión
·       Apoyo  a su confianza: Puede salir adelante y mostrar en ejemplos concretos sus logros (“Tu decides dejar de consumir y lo estas consiguiendo)


Prevención  de   recaídas.

·       Reforzar  constantemente a la persona , mostrándole los logros alcanzados.

·       Acompañar a sus controles y actividades de rehabilitación.

·       Dar apoyo emocional y validar su angustia.

·       Motivar a la persona a realizar actividades que  no se asocien al consumo de drogas y de uso del tiempo.














http://www.google.cl/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&sqi=2&ved=0CCIQFjAA&url=http%3A%2F%2Fwww.iglesia.cl%2Fportal_recursos%2Fsocial%2Fpast_alcoholismo%2Fdoc%2Fsindromedeprivacion.doc&ei=-uE4UKaxBoSS9QTK7YHACA&usg=AFQjCNG-ExhcrDxlCwa1CBKfoTS_6-VWWg&sig2=l88PQPndcXpgO--M9DndeQ

lunes, 6 de agosto de 2012

Dulce espera


Con los ojos como platos y la mirada impávida se quedó sobre la alfombra mirando el vacío. La cortina entre abierta dejaba pasar un haz de luz suficiente para notar lo que ocurría. El reino de las sombras no había terminado su conquista. Apenas respiraba, silencioso, sigiloso, con cuidado; guardando para siempre cada suspiro, porque con cada aliento se le escapaba el alma. El frío le había dejado la piel de gallina, blanca como la nieve, nieve derretida por el infierno de su piel. Pero tendido sobre la alfombra, sin la voluntad para moverse, todo distaba tanto de aquel cálido pasado. Todo tiempo pretérito, fue mejor, dice el refrán; supuso en ese momento que podría ser cierto. Le gustaba pasear por la playa a toda hora, sentir la brisa, el rocío. El único frescor que asolaba su rostro, eras esas lágrimas suicidas que preferían morir libres que atrapadas en un cuerpo miserable.

Todo en el cuarto estaba revuelto, los cartuchos yacían dispersos por todo el lugar, los sillones rasgados dejando al descubierto todos los secretos que por años habían guardado. Las mujeres de los cuadros que adornaban las paredes, no dejaban de gritar y llorar, correr de un lado a otro, con desesperación, haciendo nada.

Sus ojos se hacían cada vez más y más grandes, tratando de captar todo lo que no había visto antes, tratando de no olvidar, intentando permanecer en un sitio de donde ya había sido expulsado, y que por rebeldía lo estaban sacando a la fuerza. Aún así, se resistía.

Indudablemente pensó en ella; su vida; su cielo. Recordó con un resto de conciencia el primer “Te amo”, el último beso, esa sonrisa hasta ahora imborrable.
Pero ella… ¿dónde estaba ella?

Recorrió el lugar marchitado, con ojos envueltos en anhelo e ilusión, tal como un amante secreto busca la mirada furtiva de su amada en medio de la multitud, con intrepidez, sintiendo la adrenalina del temor a ser descubiertos.

La caja fuerte estaba vacía; habían reventado la cerradura y se llevaron lo poco que ahí estaba guardado. Todo estaba destrozado.

Sus pestañas no eran capaces de contener más el peso de la sangre que emanaba desde el agujero en su frente, y su rostro se tiñó de carmín.

Sintió que alguien se movía desde atrás, pero no era capaz de voltearse para saciar su inquietud. Unos dedos temblorosos rozaron su mano y se quedaron quietos de pronto. Sentía como se iban enfriando con el paso de los segundos; la apretó con fuerza, como si con su intento vano pudiera hacer que el tiempo retrocediera y se detuviera en alguno de esos paseos por el parque.
Llanto, sangre, más llanto y más sangre.

¿Por qué su muerte tardaba tanto en llegar?

Toda una vida sumido en un éter amargo de sueños rotos, rotos y tirados sobre una alfombra inmunda, en medio de un desastre… solo.

Seguía apretando fuerte su mano muerta, sin poder mirarla.

De espaldas así, embargado por un dolor más allá del físico, y junto a un cadáver, siguió esperando, con la mirada impávida, buscando el horizonte al cual huir.

sábado, 12 de mayo de 2012

Epistaxis

La manilla de la puerta quedó manchada cuando después del primer golpe salió corriendo hacia la calle.
Esa mañana las palabras "escapar" sonaban tan ajenas, impropias, robadas si las pronunciaba en secreto detrás de la puerta. Pero la desesperación colmó sus venas y expropió la calma y temple despojándolo de cualquier pensamiento que no fuera salir de ahí.
El piso también quedó sucio, y las paredes, y los espejos, y las cortinas recién lavadas esa mañana y los muebles. El grito lo perseguí mientras bajaba las escaleras, los 84 escalones, cada uno adornado con una gota carmín. La calle se fue pintando, los árboles, el pasto. Sus oídos ya no escuchaban nada.
Se sentó tranquilo en medio de la acera viendo el paisaje re encantado por la extravasación de sus angustias.
Con el puño de la camisa negra, se secó la boca y miró la manga. No entendía por qué fuera de sí todo se veía más brillante.

jueves, 12 de abril de 2012

Reflexiones en verso

Cuando salió de la iglesia, con su manto negro sobre la cabeza, escuchaba que por los rincones murmuraban – ahí viene la viuda negra, alejémonos de aquí-, pero ella fingía no oír y seguía de largo. Si alguien iba a cuestionar su modo de vida, sus errores o sus planes, no serían ellos.

Sí, era cierto. Mujer enigmática, esquiva, no la encuentra quien la busca, sino a quien ella se deja ver. Mas, destino fatal, para el desafortunado. Araña venenosa, extremadamente bella en su naturaleza, eso era lo que la hacía ser temida y peligrosa, pero aún más… amada.

Dicen que lo que el hombre añora es lo que no puede tener, que se obsesiona, que enloquece, que mata, roba y engaña, pero al final cae en la cuenta que comparte un final común a tantos otros que pasaron por su vida…. Mejor dicho, ella pasó y consumió la vida de ellos.

Le dicen la viuda negra, porque prueba y luego abandona, una telaraña lleva por cabello, y un veneno con cara de inocencia expele de sus pupilas. Aliento a encanto, perfume a perdición, eso que enamora a los hombres, y les hace perder el control. Los lleva a su guarida, no muy lejos de aquí, espera a que sonrían, y los besa a modo de fin.

Pero ama a un solo hombre, a ese que no puede tener, un amor fuerte como el fuego, amargo como la hiel. Le robó su corazón, un día de abril; come hombres a modo de recuerdo, para olvidar el mal sufrir.

Una cosa he de decirte, que no es otra cosa que la verdad, la viuda negra come y mata, pero nunca engaña. Deja sin aviso, sin testigos, como una brisa en el mar.
 Ella advierte, y recomienda huir, pero... si tuvieras hambre ¿dejarías el pan ahí?

domingo, 8 de abril de 2012

Aviso de utilidad pública

Se busca a un joven alto, delgado, de cabello negro con tímidos rizos, que en días nublados se animan a salir. Él dice tener los ojos verdes, pero por más que busco en mis recuerdos, siempre los vi cafés. Tiene una mirada triste como la de aquel que observa sin cesar el eterno paso de los trenes. Cuelga de su hombro un bolso de cuero gris y unos zapatos de suela que gusta hacer sonar al caminar. Si lo ven, en el lugar que sea, no me avisen; díganle que me espere; yo ya estoy por llegar.



con mucho cariño para anónimo

Pecadillos Nocturnos

Caminaba papá Satán de noche por la casa, cuando llamó a su hija Gula y le preguntó por sus hermanos – ¿Dónde están tus hermanos? – dijo despreocupado...

–No lo sé papá –dijo chupándose los dedos–. No tengo idea.

lunes, 13 de febrero de 2012

Sopla

Sopla las velas
Pide un deseo
Hoy es tu día
Saldremos de paseo

Tomados de la mano
una vuelta por el parque
recordando viejos tiempos
tiempos inolvidades

Cuando tu me amabas
y yo a ti
Sonreías apacibles
qué feliz me hacías a mí

Pero días han pasado
y nada es como ayer
hoy quiero decirte que te extraño
y quiero volverte a ver.

martes, 7 de febrero de 2012

Ese Día

Me acuerdo que vivíamos en ese departamento de Macul con Irarrázaval que en su tiempo era color crema, o blanco, rosado. No me acuerdo de nada a estas alturas.
No me acuerdo de la edad, eso vendría siendo una nimiedad en relación a lo sentí.

Era un departamento con terraza, y en el techo tenía un pequeño farol que se veía desde la calle. Me servía para diferenciarlo de los otros balcones. A veces cuando paso por ahí sigo buscando esa pequeña lamparita que nunca fue encendida, pero iluminó mcuho más como si tuviera luz.

- Te vas de aquí o tiro todas tus mierdas por la ventana, puta de mierda!.


La ventana de mi pieza daba hacia el sur, desde ella podía verse la casa de mis abuelos, que quedaba doblando la esquina. En ese tiempo, al igual que ahora, dormía con mi hermana, en una de esas camas nidos. Me acuerdo que se enojaba cada vez que me levantaba en la noche porque inevitablemente tenía que pisar su cama.
El suelo de las piezas era de parché, en el living y en la cocina era de cerámica. Puede que realmente no haya sido así, confundo las piezas, confundo las casas. La vejez hace lo suyo. No hay cremas que puedan combatir contra eso. 


- Haces eso hueon concha tu madre, y no las ves nunca más.


Era el departamento 33. La ventana grande daba hacia una cervecería, la HBH, y en la primera planta del edificio había una zapatería. Con eso, creo que ya se me cayó el carnet. En frente un local de radio taxis. No supe hasta hace poco qué era eso.


A veces me levanta temprano para limpiar mi pieza, hacer mi cama, pasarle cera al piso, mientras miraba la tele en blanco y negro que guardaban en nuestra pieza. Me gustaba pensar en lo contenta que se iba a poner mi mamá cuando viera todo limpio.
La pequeña ventana que teníamos, daba toda la luz al closet, justo donde guardaba mi caja de tesoros. Era una caja de lata donde venían calugas old england toffie. En ella guardaba monedas de 1, 5 y 10 pesos. Pasaba horas contándolas y apilándolas.

- Suéltame hueón, no me toquí o voy a  llamar a los pacos.
- Llámalos hueona, ¿A quién le van a creer?


La cocina era angosta, pero ya no me acuerdo nada. Recuerdo que había ventanas pequeñas por toda la casa, menos en la terraza. Menos en la terraza.


No éramos una familia perfecta, pero no conozco ninguna que lo sea.

- Mamá, ¿por qué tus muñecas están rojas? ¿Te pegaste?
- Es que me picaba mucho mi amor, y me rasqué con el cuchillo.


Recuerdo que teníamos una nana. La vanesa. Siempre la molestábamos y le decíamos la "vienesa" con mi hermana. Ella nos deja almorzar viendo las tortugas ninjas. 


Mi mamá llegaba en la noche, con los pies hinchados por los zapatos con tacón y yo le contaba lo que hbaía hecho en el colegio y en la casa. Bueno no siempre le contaba todo.

- Si sales de la casa te voy a sacar la cresta, cabra de mierda.


Mi papá llegaba antes del colegio, y se ponía a pelar manzanas y a ver la tele.


Un día llegaron los dos y mi mamá dijo: él o yo.

Otra vez tengo una ventana pequeña frente a mí.
No sé si elegí bien, pero ahora se ve la luna.
Ahora se ve.

martes, 31 de enero de 2012

Promesas rotas

Hoy me desperté, y aún contra mi voluntad, pensé en tí.
No tengo más que sentimientos encontrados ante tu causa, que sí, luego no. Que te extraño, y luego te quiero fuera de mi vida sin ningún motivo más que el aparente capricho.
Así soy yo, inestable, te lo dije aquella vez. Para mí un beso, no es nada, nada; si no va acompañado de la esperanza, de un proyecto. Para mí el amor, no es más que la admiración profunda de un ser ajeno a mí persona. Un te quiero no significa nada, si no viene acompañado de un compromiso o de algún tipo de lealtad.

No pienso quedarme acá, recordandote, o pensando en que de haber hecho las cosas de modo diferente aún estarías a mi lado, porque la verdad es que no era más que un plan para qye de un modo poco ortodoxo te dieras cuenta de que lo más sano, sobre todoi para tí, era alejarte. T elo dije, peor hiciste oídos sordos. seguramente pensaste "a mi no me va a apsar". Pues pasó, créeme cuando te hablo, créname todos. No soy como piensas, y tu tampoco eras lo que me mostrste estos dos años. No eras aquel amigo, compañero que decía estar ahí, cuando lo que en realidad hacía, no era más que aparentar. Aprende a ser humano, aprende a amar en toda la extensión de la palabra.

Una vez me dijiste, que era imposible manifestar el amor si no era en un sentido físico. Pues... esa es otra de las grandes diferencias que nos distancian.
Sería feliz, mirando a la distancia, sin poder tocar. Solo embelesada ante la belleza de los gestos de mi amado. Velando en el silencio, contemplando en las sombras. Es algo que escapa a tu entendimiento. Es algo, que no vas a poder entender jamás.

No somos iguales, y no pretendemos lo mismo en esta vida. Puede que nadie pretenda lo mismo que yo, pero un beso estimado, un beso no significa nada. Por lo menos un beso para tí.

Será cruel, egoísta. Pues sí. Hoy me doy cuenta. Pero no caigo en tus juegos para llamar mi atención, ni en los de nadie. No estoy pendiente de quien no pretende lo mismo que yo. No compartimos nada.

Con el pasar de los días, sólo siento desprecio por tu actuar, pensar, por como respiras. No te quiero cerca, esa es la verdad.
Escribo con mis lágrimas, con Yann a mi lado, mi sangre corre rauda por mis venas y se estanca en mi corazón que ya no late como se debe.

Es verdad, nunca lograste entenderlo, no soy quien creiste, no porque no me mostrara tal cual, sino porque no quisiste verme, no lo hiciste.

Dijiste, como tantos otros que no me dejarías sola... demasiados para contar, y ahí estás. Lejos, orgulloso, maldiciendo mi nombre. Hazlo, adelante. Es mejor tropezar al iniciar el laberinto, cuando aún hay oportunidad de regresar... a salvo.

Ódiame, si lo haces, sabré que mi decisión fue la correcta. Ello no quitará la pena de tu ausencia, pero lo que no te mata te hace más fuerte.

Haznos ese favor. Decepciónate, huye, escapa. Aún tienes la posibilidad de seguir sonriendo lejor de esta muerta en vida, maldita desde la cuna.

Con cadenas no se me puede atar, lamento que lo hayas entendido del modo equivocado.

lunes, 30 de enero de 2012

No pasa nada

Ojos qu eno ven corazón que no siente.
Corazón que siente, pero no sabe qué
está en un gran problema.
Porque el daño no es saber qué,
sino, justamente todo lo contrario: el no saber ese qué.
Ojos que no ven, delegan responsabilidades.
Porque, como dijo juanin,
más daño hace el confundido, que el que tenía intención.

sábado, 21 de enero de 2012

Al poeta

Dijo el poeta, sentado a la orilla del río:

Una sombra... Una sombra...
Ríos de tinta, lágrimas y emoción!
Eso compone una brillante creación!
Para llegar alto, donde nadie amenace con penumbra!


Dedicado a un grande

viernes, 20 de enero de 2012

Reflejo

Hoy vi mi reflejo en la ventanilla del metro, Y... no eras tú el que acompañaba mi rostro. Nadie me guiñó el ojo, estaba ahí, acompañada por alguien que no eras tú.
No es la primera vez que me percato de esto; pero ya no lloro cuando lo pienso.

viernes, 13 de enero de 2012

Cuando lo dejé en el tren

Cuando lo dejé en el tren, aún no se dejaba la barba. En su lugar una pelusilla que hacía las veces de bigote incipiente. Ninguno de los dos entendía completamente lo que estábamos haciendo, pero ahí estábamos, despidiéndonos.

Me preguntó si quería subir con él al tren, queda un rato para que partiera. Pero le respondí que no. Siempre me ha dado angustia subirme a los trenes o a los buses cuando ya están por partir, me da la sensación de un retorno imaginario, algo que no va a ocurrir. 

Lo que logro recordar, después de todo este tiempo, es que llevaba sombrero, o yo le decía que se lo pusiera, pero su cabello, negro, enmarañado a ratos se lo impedía, no había caso, parecía de paja. ¿Cómo tendrá el cabello ahora? ¿Tendrá cabello? Al pensar esto una sonrisa escapa a mi rostro.

Recuerdo que antes de llegar a  la estación le dije que iba a perseguir el tren con un pañuelo blanco, corriendo por el andén, hasta que este terminase. Él me miró con reproche, con vergüenza, con…  Me dijo que podía hacer lo que quisiera, pero que no llorara. Eso, era una  de las pocas cosas que no soportaba de mí; verme llorar por cosas sin importancia, cómo un final triste de alguna serie que pasaban por la tele, o con un libro de romance.

A veces todavía pienso en él, en sus ojos pardos. Enciendo la radio, escucho un buen blues, me fumo un cigarrillo, de esos que solíamos fumar a hurtadillas, y le recuerdo.

Ese día, caluroso de abril, acordamos volver a reunirnos hoy, en el mismo lugar, con las mismas caras, con la lengua rebosante de historias, de risas, de vida. Una que vivimos separados, pero más juntos  de lo que hubiera sido posible.
Pare ese entonces, era rubia; ahora poco queda de esos ricitos de oro, como él solía llamarme para molestarme. Las caras no son las de ayer, mas los ojos se recuerdan y se reconocen.
Recuerdo que agité el pañuelo con tanta fuerza, que el brazo me dolió una semana completa, no sabía qué más hacer, esa era la verdad. No nos dijimos nada, guardamos el momento para contarlo en innumerables ocasiones. Corrí, corrí tan rápido que pensé que podría seguir así, acompañando al tren durante todo su viaje, hasta el fin de los tiempos, juntos. Pero el andén acabó, y ya no hubo nada más por hacer.

No hemos hablado desde entonces, hemos guardado esta historia para el momento apropiado, nada de cartas, encomiendas, o eso que llaman e-mail en estos tiempos. La esperanza se guarda paciente, ferviente y se alimenta con recuerdos y fantasías que sazonan el vivir.

El tren viene de regreso, después de su incansable travesía, y el vapor dibuja historias en el cielo, pensé que ahora, con mis tres piernas, podría correr más rápido, pero el tiempo es implacable y no puede hacer más que agitar el pañuelo, como lo hice hacía tanto.

¿Cómo sabré quién es? ¿Podré reconocerlo? ¿Y si no llegó?

Las lágrimas corrían tan presurosas por mis mejillas, que mis manos envejecidas por la vida, no daban abasto para evitar una lluvia inminente.

Entonces, fue cuando escuché una voz a mi espalda, tan profunda, que podía escucharse el mar en ella. Tan seria, que no pude voltearme inmediatamente. Una voz, que había estado esperando la vida entera. Una voz que me dijo:

-        -Ya no llores, odio que lo hagas.