Por Cecilia Godoy
Francisca Lathrop
Tesis: La mujer y la belleza.
(PROTOCOLO)
No podemos comenzar a hablar de un tema tan transversal para el desarrollo del mundo contemporáneo como lo es el concepto de mujer sin saber qué es, qué implica, y cuáles son sus consecuencias reales.
La palabra mujer proviene del latín mulier-eris cuyo significado es persona del sexo femenino. Sin embrago es mucho más que características físicas que por años la han marginado y desligado de su verdadera esencia.
Ser mujer lleva a contemplar el mundo sin las ansias de poseerlo, busca amor antes que poder. Es receptora de la fuerza y pasión de un hombre, pero a la vez lo rodea con su calor, en cierto modo protegiéndolo. No tener en su perspectiva ideas de guerra y muerte, porque sabe que dentro de ella está la capacidad de dar vida y vivir en paz. Ser mujer significa el esfuerzo de Dios por crear algo que le diera una luz de esperanza al mundo, algo que le diera fuerza.
Conlleva una postura valiente frente a la vida misma, constancia, para no darse por vencida cuando encuentre obstáculos en su vida o en la de sus seres queridos. Implica sacrificio, por que no siempre las cosas serán tan fáciles de conseguir teniendo, algunas veces incluso que derramar sangre por ello, un dolor infinito frente a la traición de quien ha dado todo y más, pero una felicidad intensa al verse plena y hermosa, con un hijo entre los brazos, y a veces con el sólo hecho de servir a sus propias creencias. Abarca amor, tolerancia y comprensión, para poder entender a quien le pida consejo y paciencia para poder buscar una solución a los problemas más insólitos e imposibles.
Cito: “La belleza de la mujer se halla iluminada por una luz que nos lleva y convida a contemplar el alma que tal cuerpo habita, y si aquélla es tan bella como ésta, es imposible no amarla.” Sócrates (470 AC-399 AC) Filósofo griego. Fin de la cita.
La belleza según la real academia española de la lengua está definida como la propiedad de las cosas que nos hace amarlas, infundiendo en nosotros deleite espiritual, existiendo esta propiedad en la naturaleza, en las obras literarias, artísticas. Sin embargo Santo Tomás de Aquino, la define sólo como aquello que agrada a la vista.
Cito: “la belleza, nació entre una controversia entre filósofos y poetas”, (Platón, La república,) fin de la cita.
En un principio los filósofos PRE-socráticos, ya hablaban de una armonía cósmica dirigida por un logos que constituye al argé. Pero fue Sócrates el primero en formular la pregunta ¿QUÉ ES LA BELLEZA? Surgen los conceptos fundamentales de la metafísica de la belleza: Unidad, perfección, armonía, proporción, entre otros.
Mas esta búsqueda no se limita a los casos materiales, sino a algo que va más allá de la forma, algo trascendental.
Los trascendentales son modos a través de los cuales se expresa el ser. Estos constituyen una unidad que no difieren entre sí, pero es el hombre quien los diferencia para hacer posible su comprensión. Los trascendentales traspasan (de ahí su nombre) toda la realidad y son comunes a todos los entes.
Cito: “para que haya belleza se requieren tres condiciones, primero, integridad o perfección, segundo; debida proporción o armonía, y tercero: resplandor de la forma.” (Santo Tomás de Aquino, Suma teológica,) fin de la cita.
La primera hace referencia a la unidad que tiene todo ser en cuanto es. La segunda a la adecuada disposición de los elementos que constituye un ser y la última alude a la importancia que tiene el acto por sobre la forma, la sustancia por sobre el accidente.
Ponemos sobre la mesa un ejemplo muy concreto referente a las condiciones para que exista belleza: Las manifestaciones de la naturaleza. Podemos situarnos como imagen mental un bosque lleno de sonidos, de vida al fin y al cabo. Un desierto imponente, desafiando a quien se atreva a cruzarlo, limitando con la muerte. Una aurora boreal o quizás el nacimiento de un elefante, rodeado por toda la manada. El punto es el siguiente: ¿Es posible que no cumpla con las condiciones para considerarse bello? No, no es posible. ¿Es posible que al estremecernos con estos paisajes concluyamos que el hombre es quién efectivamente otorga la categoría de bello? No, no es posible, y no lo es por un razón; la belleza ontológica.
Ontológico es algo verdadero real, que es propio del ser y no es otorgado por terceros.
Con sólo sentarnos y observar el mundo como los filósofos griegos, podríamos notar que hay diferentes formas en que la belleza se manifiesta: La belleza moral, la atracción de la sencillez, de la heroicidad, de la fuerza interior, de la inteligencia. Todas estas son grandes aspiraciones humanas que no llevan al hombre, sino al amor, la verdad, la bondad, la unidad, y por supuesto a la belleza. Desde una perspectiva católica, se podría decir que lleva al hombre a Dios.
Cito: “Todas las cosas tienden por naturaleza al fin por el cual fueron creadas”, Aristóteles. Fin de la cita.
En el caso del hombre, su fin último es Dios. Ahora bien, sabemos que todo en cuanto es, es bello. Más aún cuando ese algo es creado por Dios, ya que al ser trascendental es belleza. Si nos abocamos al ser humano como creación divina, nos encontraremos que el hombre y la mujer fueron creados a semejanza de Dios.
Cito: “Y creó Dios al hombre a su imagen y semejanza. A imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó.” (Génesis 2 26-28, La nueva Biblia latinoamericana.) Fin de la cita.
En base a esto podemos afirmar que hombre y mujer, han sido creados con igualdad de condiciones, igualmente capaces e igualmente bellos. Pero esta belleza no se remite a un plano material, como anteriormente mencionaba, sino al hecho de vivir, es decir al estar ahí para cuidarse mutuamente, compartir, ser uno solo. Todas estos postulados parten de los principios de la belleza, de la premisa de que hombre y mujer son creados bellos, y cualquier intento de menoscabo a la dignidad de ambos mediante la mal utilización del término “belleza”, no resulta ser más que un invento superficial, para conseguir cierta supremacía social acompañada de poder a costa de seres iguales en derechos que ellos. Por esta misma razón de ser creados a semejanza de Dios Padre, es que la mujer es igualmente digna que el hombre, y las ocasiones que tiene para sentirse y mostrarse bella son incontables.
Ya definidos los conceptos de mujer y de su belleza trascendental, no podemos dejar de mencionar cómo la humanidad y el mismo hombre en calidad de ser individual le dan valor a la beldad, alejándola de su significado verdadero y utilizando a la mujer como un objeto al cual tasar.
La sociedad fue siempre un factor determinante al momento de juzgar qué o quién es bello/a, pero con el pasar de los años y la evolución de las eras, otro factor ha emergido, escabulléndose entre las masas agitadas, ya sea por guerras, revoluciones, o complejos libros y poemas.
El pensamiento ha pasado por una larga transición si lo enfocamos hacia la historia femenina. Desde una entidad matriarcal a una excesivamente patriarcal.
Uno se pregunta, ¿Cómo es que llegamos a ser tan importantes, al punto de ser veneradas en la prehistoria, y luego tan insignificantes que ni siquiera éramos consideradas ciudadanas?
Parece broma que sólo hace 74 años (1935) tengan derecho al sufragio, y que esta sea la primera vez que en Chile gobierna una mujer. Aún más chistoso es que en tiempos del Renacimiento y el Humanismo, el laureado escritor Erasmo de Rotterdam, las haya considerado un “animal inepto”.
Pero hoy en día hemos alcanzado los horizontes del hombre, y codo a codo trabajemos juntos, e incluso mejor. Esta nueva sociedad valora cada vez más a una mujer pensante, intelectual sin darle demasiada importancia a lo físico como sí se hacía antes.
La belleza tiene variados ámbitos y uno de ellos es el pensamiento. Se distingue entre hombres ignorantes e inteligentes; Entre mujeres huecas e intelectuales. No por ser esto o aquello van a ser menos personas, pero una o un individuo capaz de escribir un soneto es tan perfecto como el hombre de Vitrubio.
Si la belleza produce en el ser humano un placer intenso, quién no se ha sorprendido gozando con un buen discurso, quién no se ha emocionado con la literatura de Pearl Buck, o llorado en alguna película de Meryl Streep. Es por esto que el saber se considera hermoso.
El placer que produce pensar se le negó a la mujer por mucho tiempo. Quizás podíamos sugerir, pero jamás afirmar. Poco a poco fuimos adquiriendo valía, sigilosamente, pasando desde el Imperio Romano hasta La Edad Media, surgió una Berta, que tuvo el poder suficiente para convertir a su esposo el Rey Kent de Inglaterra al catolicismo; surgió una Juana de Arco que dirigió el ejército francés contra los ingleses con el fervor de un amante, surgió una Gabriela Mistral que con sus poemas representó a nuestro país y lo llenó de orgullo.
Cala hondo el increíble cambió que se ha producido en nuestra sociedad, hoy en día gran parte de la comunidad femenina tiene su propia ideología, sin dejarse influenciar, se deja llevar por lo que cree y busca su independencia, personal y laboral. Se quiere valer por sí misma, ahora sabe que puede alcanzar sus objetivos.
Pero no sólo hay que enfocarse en cuán inteligente es una mujer, sino también en lo que lleva en su corazón, cualidades tan hermosas cómo la nobleza, la empatía, el carisma, la honestidad y sinceridad, todas ellas conforman un ideal a seguir, tanto para mujeres como para hombres.
No hay que olvidar a todas esas mujeres que por falta de recursos no han podido surgir, o desarrollar sus capacidades intelectuales. Todos sabemos que la pobreza es una realidad, 1000 millones de personas en el mundo viven actualmente en la pobreza extrema, el 70% son mujeres; y no podemos ignorar la falta de cultura que esto conlleva.
Mas eso no quiere decir que todas ellas carezcan de virtud o beldad, la humildad y alegría que caracteriza a las inconfundibles madres de Chile, que a pesar de las dificultades económicas que puedan tener, se las arreglan para mantener la casa unida y feliz. Muchas penas son las que tienen que pasar, y por lo mismo valoran una cantidad de cosas tan ínfimas para nosotras como ir a pasear al cerro San Cristóbal o disfrutar de un asado familiar.
Se valora la firmeza con que enfrenta cada día en que no se tiene que comer, en dónde
Una simple lluvia hace que duerman en una casa de acogida. Todo esto y más la hacen única.
O quizás esa mujer de clase media, sin riqueza, pero sin pobreza extrema, que se esfuerza constantemente por cumplir sus deseos, destaca en perseverancia. Mejora cada vez más, se plantea asiduamente objetivos a cumplir, lo que la resalta en su incesante progreso, que la hace una entre millones. Admiramos a la mujer trabajadora, la llamada “nana”, que sale todos los días a trabajar para sustentar a su familia, darle lo mejor y regala sonrisas por donde quiera que va, digna y orgullosa de la labor que hace.
Muchos también, desprestigian la clase alta por las facilidades y oportunidades que otorga el dinero. “A no, ella tiene plata, tiene todo regalado, no necesita esfuerzo” Pero, no se debe juzgar a un libro por su portada. Ya que, agobiadas por el hecho de ser una “hija de, o una esposa de”, han tratado de independizarse y desencasillarse de esta reputación. Hoy muchas son “dueñas de, o jefas de”, se han validado como individuas con iguales capacidades que el hombre. Esto es belleza.
El amor es belleza, siendo un sentimiento intrínsecamente ligado a la mujer, desde siempre se nos debería considerar bellas.
Se preguntaran por qué, bueno, es un hecho el ceñido vínculo entre una madre y su bebe durante el embarazo, e incluso después de el. Hablando en un sentido amplió todos reconocen la belleza de una mujer embarazada, su vientre abultado, su sonrisa serena, su cuidado casi exagerado, el amor hacia su bebé.
Cito: “La figura materna es la que salva al niño de su indefensión le permite un desarrollo físico y emocional amparado en una relación de amor…” (Miguel Martínez, Médico Psicoanalista.) Fin de la cita.
La necesidad de proteger en todo momento a su hijo, ya sea dentro o fuera de su vientre, es una constante en la vida toda mujer. Nadie niega esa relación de interdependencia, en el momento en que se sabe que hay vida en el interior, se empieza a ver las cosas de manera diferente, se empieza a vivir por dos, la madre se desprende de su yo, para convertirlo en un nosotros, en un acto de belleza como lo es el amor.
Innumerables ejemplos podemos dar, todos con igual importancia, pero hay uno que no podemos olvidar y son todas aquellas mujeres que consagran su vida a Dios, renuncian a los placeres mundanos que esclavizan a algunos. Ellas irradian armonía.
Por otra parte, pero no menos importante, esta el caso de las mujeres adolescentes, que cuando aún estaban en su pequeño y seguro capullo, cual mariposa, protegidas del mundanal ruido del egoísmo, fueron arrastradas hacia una sociedad donde nada tiene sentido, salvo el pragmatismo. ¿Qué puede hacer una adolescente en un mundo extraño dónde todos le explican lo que pasará, mas nadie lo siente? Es interesante plantearse dónde está la sociedad cuando una niña comienza con su monarquía y se ve obligada a insertarse en una realidad en dónde es tratada completamente diferente sin entender aún muy bien el por qué. El dolor, elemento propio del proceso, no es indiferente a quien lo padece. Surgen preguntas tales cómo ¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer esto? ¡Todo por culpa de Eva!, ¿Quién explica que lo ocurrido no es producto de una maldición gitana ni de un castigo divino, sino de un proceso hormonal inherente a la mayoría de las mujeres? La angustia sufrida se incrementa con el “Qué dirán” durante todo este periodo. Los intereses cambian en intervalos increíblemente rápidos. Podría decirse incluso que se busca la manera de dejar la niñez atrás a toda costa e insertarse en un globo atiborrado de personas que tienen una mala percepción de lo que es ser maduro.
Sin embargo, es hermoso ver a una adolescente colmada de ilusiones, cuando encuentra a su primer amor, lo importante que se vuelve el primer beso y todo el contexto que ello implica. El revoloteo de mariposas que se sienten en el estómago con tan sólo pensar en la persona amada, y las nauseas sufridas al verla. ¿Es o no belleza también el despecho, la amargura y la recuperación de un desamor? La belleza del descubrirse mujer también consta del definirse sexualmente. Tener una postura frente a cómo se va a desenvolver en la vida en cuanto a la relación que tendrá con los demás afectivamente, forma parte quizás de una belleza tan recóndita que se entremezcla con lo más profundo e íntimo de su ser.
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