martes, 3 de agosto de 2010

Sencilla y locamente.

Así de simple. Sencilla y locamente quiero que a mí lado permanezcas.

Que de la mano me tomes al caminar, y que de mi cintura tus brazos no despegues.

Quiero que tu mirada, fija y anclada en mis pupilas se quede, por un tiempo indeterminado; ese que sentimos cuando de pronto son las dos de la tarde.



¿Estás seguro de que nunca debió haber ocurrido?

¿Cómo sabes, si no fue el detalle para hacer de este día, uno perfecto?



No hay lugar a la culpa, que de ella los grandes males emergen; sino pregúntale a Helena.

No hay lugar al miedo, al pánico, a la desesperación.



Es más que una conspiración; somos tú y yo; sólo eso.



¿Habías escuchado hablar de algo más fuerte, que Tú y Yo?



Yo no.

Haz de hacérmelo saber.