martes, 31 de diciembre de 2013

Mensaje final del año

Mensaje de final de año?
mmm… La verdad, es que he pensado desde hace tiempo cómo definir en una breve frase a este año que se nos va de las manos. Fue sin dudas, un año de pruebas, pruebas para aprender a levantarse pese a todo. Fue un año duro en casi todos los aspectos posibles de imaginar, la soledad azotó hasta dejar cicatrices imborrables, pero a porrazos se aprende y todo pasa por algo o no?
Fue un año bien llorado (agradecimientos a la U, y retiros varios), bien reido, bien meditado.
De tenerlo todo, pase a no tener nada, y de la pobreza y pabreza logré levantarme, no sin la ayúdame de mis amigos y mi familia, y hoy, con algo más que una cuota de orgullo, puedo decir que estoy de pie nuevamente.
Quiero creer que ayudé a vari@s en el camino, quizá son solo ideas mias, pero sé que mi capacidad de amar está intacta, que puedo tender la mano sin miedo.
No puedo decir que el 2013 fue un año malo; conocí gente demasiado hermosa, nuevas amistades y consolidación de las antiguas. Reconstruir lazos rotos, dejarse enseñar, dar a conocer lo que está verdaderamente en el corazón. Sentir la pena/alegría del otro como la propia, para hacerse uno con el que rie o llora…
Volví a creer que valía por mí misma y no por quienes me rodeaban, volvi a creer en mí misma.


El 2013 se va, lo desee tantas veces, por mucho tiempo, pero ahora siento que me falta tanto por aprender de todo lo que pasó, que me embarga un sentimiento de pesar por falta de tiempo. No hay mucha diferencia entre lo que haré hoy martes y mañana miércoles, es sólo el calendario que avanza.
Este año se va a quedar por siempre en mi memoria y en mi corazón, fue el año en que querer no fue sinónimo de necesidad, en el que me sentí más profundamente amada por mis amigos y por mi Dios.
Agradezco absolutamente todo lo que pasó, y la verdad es que… si tuviera que vivir todo esto de nuevo para estar donde estoy, o para conocer a la gente que conoci… lo haría sonriendo, como siempre
J

domingo, 1 de diciembre de 2013

Arenga

La tristeza que me empapó,
el día de verte por vez primera;
son solo trazos de sombras,
olvidadas del ayer, ante la valentía
del hombre que hoy eres.

Cabe la posibilidad; que
sólo una idealización sea;
pero es lo que creo, lo que siento,
lo que quiero ver.

Quiero verte crecer; estar ahí para ti,
lejana, distante; a más de un metro de distancia;
que no puedas verme,
que debas buscarme para hacerlo…
y así, yo creer, que también me quieres.

Porque cual madre, vela por sus hijos
vigilo yo desde la montaña, que sigas el sendero
que tu corazón trazó, y no vayas a salirte de él.

Porque tus sueños son mis ilusiones,
y tu sonrisa, mi pan de cada día,
el día que alcances lo que anhelas,
podré morir de la felicidad,
felicidad de verte valiente, sin miedo a vivir.

Te amo, lo hago más a cada momento;
y por fin veo que lo estás haciendo bien.
Ya no quiero que me busques, te estás
fortaleciendo.


Sigue tu camino, yo seguiré el mío,
uno que construí alejado del tuyo.

lunes, 14 de octubre de 2013

Capítulo II: Blancanieves


Come esta manzana, mi niña, come…” Bruja malvada

Lado A

No existía prenda en el mundo que pudiera quedarle mal. Tenía el desplante, el cuerpo, las facies… la percha, como se diría en vulgar castellano/chileno/shileno/tsileno. Donde quiera que fuera era, sin dudas, la mejor vestida. Cualquier temporada, en toda ocasión. Ella era… la It girl.

Comentarios tales como “qué linda”, “qué guapa te ves hoy”, “¿Qué haces para estar cada día más bonita?” eran frecuentes para ella, quien se los tomaba con calma sin caer en la vanidad de quien se sabe deseada.
Bajo la consigna “Siempre he sido así” vivía tranquila, sonriente, con una templanza envidiable; al menos eso era lo que mostraban los espejos.              

Lado B

A veces pienso que no es para tanto, que en verdad son sólo rollos míos, que la gente no se da cuenta de lo que en realidad pasa, lo que en realidad me pasa.
Hay días en que es más fuerte que en otros, hay días en que se me olvida, pero en cuanto mis dientes entran en contacto lo recuerdo. Ese casi placentero ardor en el estómago, me dice que lo estoy haciendo bien, que todo el esfuerzo que he hecho está valiendo la pena; me abrazo la cintura para confirmarlo, aún falta.

Me miro de perfil en los espejos, pero no precisamente para apreciar mi nariz, esa que dicen que es bonita, pero a mí no me gusta. Me ajusto la ropa por detrás… debe ser el espejo que tiene aumento.

¿Cuánto tiempo más tendré que resistir las ansias, la angustia… el hambre? ¡Cuánto falta!

Hay que reconocer una cosa, tener todo el día ganas de comer definitivamente no es lo peor, la desesperación de no poder saciar las ganas no es lo peor. Lo peor es la culpa; la culpa de caer en la “tentación”, de saber que no puedes, y no ser lo suficientemente fuerte; valiente como para resistir. Caigo y lloro, lloro mucho, porque el esfuerzo de semanas se pierde, y así pasa el tiempo… y así sigue pasando.

¿Por cuánto? No sé. Llevo 13 años y esto no termina todavía.

Cuando nos vemos, voy nerviosa a nuestro encuentro, voy con las ganas de verte, con las ganas que me veas y esta vez sí te des cuenta. Pero las horas transcurren sin piedad y te vas… sin una palabra, y vuelvo a preguntarme ¿Para qué?

Yo sé que no vas a entenderme, porque ni si quiera yo entiendo esto. Sólo sé que es más fuerte que yo, que aunque trate de despertar del sueño, hace falta algo más que el mágico beso del príncipe, de mi príncipe para sacarme de este infierno.

sábado, 28 de septiembre de 2013

Capítulo I: Rapunzel


“Rapunzel, Rapunzel, deja caer tu cabello para subir por él”  Príncipe

La Carola no tenía el pelo tan largo, muy a pesar suyo. Desde chiquitita su mamá se había esmerado en cuidarlo, cepillarlo, recortarle levemente las puntas para que no le florecieran y no obligarla a llevarlo como hombre como hacía su madre con ella. Pero, ávida de cambios radicales en su vida, Carolita, como le decían sus tíos, se afanaba por cortarlo. Al hombro, más arriba, la chasquilla… así se pasaba la vida.
La niña, desde pequeña sintió la necesidad imperiosa de moverse, experimentar cosas nuevas, sin tener ataduras que la ligaran definitivamente a ningún lugar. Puede que baste mencionar los 7 colegios en los que estuvo, la innumerable cantidad de actividades que siempre desempeñaba fuera del horario de clases. Foto obligada en cada página del anuario. La niña símbolo que tenía la clave del éxito; en dónde ponía un pie sabía cómo hacer para que hablasen de ella. Tenía una personalidad explosiva, si tenía que reírse, lo hacía con todo el vozarrón que le daban sus pulmones y si sentía ganas de llorar estando al frente de quien fuera, lo hacía sin tapujos. - La vida es una sola, y más aún; corta-, pensaba ella.

Ver a la Caro sonreír, era pan de cada día, era de esas personas chispeantes que alegraban cualquier lugar en el que se encontraran con su sola presencia… eso era lo que se creía/pensaba/comentaba. La realidad A.

 

LADO B

La Carola nunca vivió en edificios muy altos. La verdad es que no vivió en edificios hasta que alcanzó la tierna edad de 5 años. Y el orden creciente de los pisos de las viviendas era directamente proporcional a la edad que adquiría y a la desesperación intrínseca que le brindaba cumplir un año más de vida conforme la tierra daba una completa vuelta al Sol. No es que fuera mal agradecida, no. Pero de haber podido elegir otra vida, otras circunstancias, lo hubiera hecho. A los ojos de la gente (personas en general, las típicas que son cercanas pero no tanto) era una niña ejemplar. Estudiosa, esforzada, le iba bien, hacía actividades sanas, “niña de iglesia”. No salía de juerga, no tomaba, no fumaba (…) Perfecta a los ojos de los hombres. Pero eran comentarios que carecían de absoluta validez, de la puerta de su casa hacia dentro.
Toda la vida se la había pasado buscando la mera de agradarle a su madre, cosa que para la mayoría de las personas no debería ser un problema, es natural que las madres estén orgullosas de sus hijos. No era el caso. La Carola era mala, egoísta, mentirosa, floja, nunca estaba en la casa, desinteresada, poco empática, sucia, sínica. La Carolita, como le decían sus tíos para evitar darle el mismo nombre y por ende destino de su madre,  en definitiva, era igual a su papá. Quizás era por eso que su madre la odiaba tanto, o le desagradaba tanto verla.

La verdad es subjetiva y es mejor que cada quien la juzgue por sí mismo, pero lo que no está en tela de juicio eran las ganas irreprimibles de la niña por salir huyendo de ahí. Y no era un sentimiento reciente, sino que veníase alojando desde hacía mucho tiempo ya. A lo mejor desde la primera vez que la echaron de la casa, a los 7 años. Pero algo le impedía irse. Esta sensación con el tiempo fue empeorando. Las restricciones conforme avanzaban los años se volvían cada vez más intransigentes. No importaba si era un cumpleaños, una fiesta, algún taller, créditos extra en los estudios, la respuesta era siempre No. Su madre se empeñaba en tenerla cerca, encerrada en la casa, había momentos en que no le permitía siquiera encender la televisión. Pero teniéndola tan cerca, no la disfrutaba, sino que era simplemente para que no pudiera salir. Cualquier cosa que la llevara a otro lugar que no fuera estar ahí y que comenzara a disfrutar, le era arrebatado, sin importar lo mucho que pudiera hacerla feliz.
La Carola aún no tiene el pelo tan largo, y eso que se lo ha dejado crecer, pero la torre aumenta cada vez más de altura, separándola del sueño a una velocidad difícil de aguantar. Su único consuelo es mirar por la ventana y soñar con el día en que pueda partir lejos de ahí. Porque hasta ahora ningún príncipe ha sido capaz de darle lo que ella más ansía… que es su libertad.
Hace poco pasaba las horas de añoranza cantándole a las nubes… ya no lo hace. Le prohibieron volver a hacerlo.

 

 

El día después de una princesa

PRÓLOGO (BREVE)

No es de extrañarse querer un final feliz. Eso no tiene nada del otro mundo. Pero me asalta la duda sobre qué es lo que ocurre al día siguiente de ese "Y vivieron felices para siempre", ¿será así de verdad?
No quiero con este alcance sonar amarga, más por el contrario, mi intención es mostrar que de algún modo, todas las princesas lloran. Que me perdone Disney... pero aquí parte el lado B de ese beso de amor verdadero.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Ruego desesperado

Me pregunto, hasta cuándo vamos a seguir así. Supongo que este vaivén de emociones le da una especie de sazón a tu vida, la emoción que no puedes obtener de otro sitio, pero… ¿A costa de mi estabilidad? No me parece justo.

¿Cómo fue que llegamos a esto, cómo fue que pasamos desde  hablar todo el día, a cada rato, nos respondíamos en seguida, a ahora? En que incluso evitamos las miradas. Dime algo, mi amor por Dios, que ya no quepo en la desesperación que se alberga al interior de mi compungida alma.

Porque lo que más me aterra es llegar a vieja, mirar atrás, verte a ti tan joven y lleno de vida, con esos ojos rebosantes de espíritu que me estremecen cada vez que me miran, con un potencial que incluso tú mismo desconoces, y pensar… “si tan sólo hubiera insistido un poco más”.

Me paso la vida escribiendo sobre tí, sobre este impetuoso sentimiento que no da abasto dentro de mí, soñando con nuestro primer beso, predicando sobre cómo ir con los sentimientos por delante, pero basta con una cuota de orgullo, para que todo lo que me propongo a decirte, a gritarte en la cara y deshacerme para siempre de lo que me atormenta, se vaya al real carajo.

¿Qué es esto? ¿De qué se trata? Es que no puedo tenerte lejos, te llevo a donde quiera que vaya cuando lo que deseo es que te marches de una vez por todas. Pero en cuanto empiezo a levantarme, vienes, regresas y volvemos a empezar.

Pongámosle fin a esta situación, te lo pido. Necesito dejar de pensar en ti. Pensar en lo que sea menos en esa piel canela.


Sé que tus ojos hablan, pero no sé qué dicen, pero los prefiero mirándome, pues sé que siempre dirán… lo que yo quiera oír. 

sábado, 14 de septiembre de 2013

Sacando cuentas

Puede ser, y sin mucha certeza lo digo, que por primera vez en estos 9 meses, 1 semana y 5 días, no sé qué hacer. Habiéndolo intentado por todos los/mis medios… simplemente no sé qué hacer. Supongo que una alternativa es quedarme quieta, sin intentar movimiento alguno. Pero la paciencia no figura dentro de mis virtudes; siendo la espera indefinida la más cruel condena. Condena que rechacé, en el momento que lo dijiste; con un tajante Adiós.
Han pasado 1 semana y 3 días desde aquello, y el silencio reina. Lo prefiero así, porque nunca nos entendimos con palabras; mi orgullo y tu falta de léxico siempre nos jugaron en contra. Mala suerte.
Prefiero tus labios cerrados en silencio, es más… los prefiero cerrados y sobre los míos haciéndome callar frases vanas que no aportan nada sino distancia.
El día tiene 24 horas, 1440 minutos y 86400 segundos; y durante 2 de ellos, hoy nuestras miradas se encontraron. No sé qué hiciste durante los 86398 restantes; pero durante ese instante sentí la paz que tanto me faltaba; tu compañía tan añorada. Sé que me extrañas y lo que es peor… yo también a ti. 

Locamente.



Nota del Autor (a):
Hola a todos, mil gracias por leer el blog :) Agradezco infinitamente el que me apoyen y adoro leer sus comentarios. Srs anónimos, los animo a escribir sus nombres en los comentarios. A verios ya los tengo identificados, pero hay algunos que no.
Un abrazo super grande y gracias nuevamente ;) 

sábado, 13 de julio de 2013

Retrato hablado

“Si las miradas matasen”… no aplica en estas circunstancias, porque aunque el corazón así lo apremiara, estas miradas fugaces distan de la muerte, más bien ahuyenta toda clase de espacio  y claman desesperadamente por un hálito de proximidad.

He descubierto que con palabras no podemos entendernos, no alcanzan. Tú no entiendes lo que digo, yo no escucho tus sandeces y mentiras. Lo único sincero, lo único que me conforta es el silencio. Nuestro silencio. Porque nuestros ojos gritan al mirarse, lo hacen tan fuerte, que otros también lo escuchan, y preguntan por qué no hacemos aquello que deseamos y seguimos silenciando lo que deseamos sea oído. 

Son las caricias sutiles, leves, delicadas en tu mano, mejilla, cuello lo que me hace pensar que esto es lo que quiero, lo que necesito. Es cuando tomas, con esa fuerza muda, mi mano, con el fervor de quien no quiere soltar aquello etéreo pero ansiosamente amado, que pienso en que podría quedarme la vida entera aferrada a tu brazo en el lugar que fuera, embriagada por tu aroma, por tu respiración sobre mi rostro. ¿Es que soy sólo yo quien lo piensa? No necesitamos de palabras, sobran. Inútiles y poco representativas ideas. No necesito de tu ausente claridad y decisión cuando hablas, me bastan esos micros instantes en que el tiempo se detiene y nuestras miradas se cruzan y siento como cada célula de mi cuerpo arde e intenta correr hacia ti.

Sin embargo, una cuota de duda me atraviesa en modo transversal. ¿Si no fuera verdad esto que pienso? Merecerías un premio por tan notable actuación, por esa habilidad de engañar a terceros, e incluso a tu propia mente.

El desagravio, la redención de ese abrazo íntimo, purificador, eterno es lo que quiero, y es lo que tú quieres también, y lo que otros quieren para nosotros.
Pero… perpetuamos nuestro silencio.

Te propongo un trato…
Yo hablo más, tu restas palabras, y ninguno de los dos canta.



Ninguno de los dos canta.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Sobre vida

Porque se acabó el aire,
se detuvo el corazón,
si el pájaro canta hasta morir???
Por qué siguen saliendo notas de mi boca?

El mar se apacigua,
mas la tempestad no amaina;
dónde está ese pedazo de tierra firme...
aún está todo lleno de agua.

Un desgarro, una espada en el alma misma,
vacío, silencio, preguntas sin respuesta.
Locura amenazante...
ven y hazme tuya, porque ni para luchar contra ti, fuerzas tengo.

Estoy en el suelo, quizás muy por debajo de él...
una muerta en vida, tratando de sobrevivir a base de esperanzas inciertas,
la soledad ya no asola, acompaña,
pero aquí estoy, sin poder estar en otro lado.

He muerto... y no sé cómo ser una correcta no viva.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Petición desesperada


"Que alguien venga,
y que ese alguien me salve,
que alguien cuide de mi, porque sola no puedo.
Me doy vuelta y pienso, que alguien mejor te salve a tí...
porque eres tú, quien no tiene nada."

"Que alguien venga y me de la paz,
paz para vencer las mentiras e injurias,
que levantas contra mi...
¿este es el amor que me profesabas?"

"Mírate al espejo,
no soy yo la que ha cambiado,
eres tú y aún no lo ves...
nunca quedas mal con nadie, ni siquiera contigo mismo"

domingo, 12 de mayo de 2013

Tercera edad


-       -    ¿Sabes desde cuando te amo?, le preguntó tomando sus manos temblorosas, mientras se sacudía del pantalón las migas de pan que le estaban dando de comer a las palomas del parque.
-          - No, dime tú, le respondió ella desafiante, mirando los  ojos marrones coronados con una aureola celeste que le hablaban.
-       -   Desde la primera vez que te vi, respondió él con un tono titubeante mientras mascaba para ajustarse la prótesis que se le caía.
-         - Me estás mintiendo, le replicó ella insistiendo en el temblor que su acompañante trataba de detener con sus brazos.
-       -   Es verdad, no lo recuerdo, pero pensé que podría gustarte mi respuesta.- Y siguieron dando de comer a las palomas.

viernes, 10 de mayo de 2013

Como tú hay varios

Como tu hay varios, no creas que no. Se esconden entre unas sombras fantasiosas, saliendo cuando les entra la gana y hacen de las suyas en medio del silencio.
Conozco a varios que no he identificado del todo; unos lo niegan, otros lo otorgan, nadie lo asume.
¿Por que entonces yo tendría que dar respuestas certeras y concretas a sus preguntas y peticiones?
No es algo que me quita el sueño, pero sí podrían ayudarme a desatar estos nudos eternos.

Como tú varios, los eternos enamorados, que no aprenden de los errores y vuelven a cometerlos una y otra vez. Los que aman a escondidas porque les da vergüenza. Los que esperan que su amor sea correspondido sin que hagan nada por lograrlo... y por último y no menos importante, el que no quiere perder pan ni pedazo.

Todos se llaman del mismo modo, pero son personas diferentes, y jugamos... claro! yo juego a que no sé quienes son, y ellos continúan seguros desde sus oscuras y "seguras" guaridas.

Ahora yo les pregunto a todos ustedes... ¿Qué es lo peor que podría ocurrir?

espero sus respuestas en formato glucosídico.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Amanecer


Siempre veo salir el sol detrás de la cordillera cuando la micro va doblando por bandera con general Mackenna. La ciudad despierta con esos tímidos rayos. Me doy vuelta, y te abrazo. No sé cómo lo haces, pero ya siento en tu piel tu característico olor a sol.

domingo, 5 de mayo de 2013

Romance de dos cuadras


Nuestro amor nación en Av. Macul con Grecia. Recorrimos la avenida soñando con una vida juntos. Me tomó entre sus brazos, me dio la mano, reímos y corrimos como si sólo fuéramos él y yo en este mundo. Llegamos a Pedro de Valdivia, lo miré, me miró y lo besé. Me quedó observando atónito y supe que algo no andaba bien. Ahí fue cuando nuestro fructífero idilio acabó. Todo lo que se llama un romance de dos cuadras.

martes, 30 de abril de 2013

Carta de desagravio

Como dice la canción "I'll sing it one last time for you", porque es momento de ponerle fin a esta ilusión unilateral.
Quizá jamás leas esto, y no es de mi interés que lo hagas. Esta es mi catarsis, el modo de deshacerme de lo que has podrido en mí.
Lejos, tú haz sido el shaw más pabre en mucho tiempo, lo que se agradece en cierto modo, ya que había algo que comentar cuando no llegaban los pacientes.
Pero ya es tiempo de la despedida, esa que tanto me recomendaron y que en igual intesidad y porfía me negué a aceptar. Te tenía fe. Que no eras la persona que todos decían que eras, que de verdad podía significar algo para tí. Pero no.
Nunca nadie me había hecho sentir tan miserable, tan mentirosa, tan maldita y no agradablemente maraca.
No tengo odio hacia tí. Ya no. Eres un pobre tipo que se emocionó cuando alguien diferente a su mamá lo encontró bonito.
El castigo me lo merezco, pero elijo no vivirlo a tu lado. Ni perdón ni olvido, como dicen por ahí, pero me inclino más por la parte del olvido.
Eres lo peor que me han hecho en la vida, y pucha que me han cagado, pero lo que no te mata te hace más fuerte, y cada vez que algo malo te ocurre es porque algo bueno o buenón está por llegar.
Así que vete muy lejos, muy lejos de mi mente, donde no mires de frente a nadie como yo, porque de un modo explícito y un poco más que evidente, no mereces ni el aire que exhalo al suspirar tu nombre.

Así que queridísmo nadie... hasta nunca.

lunes, 22 de abril de 2013

Drama Queen

Sería más fácil si me lo dijeras textualmente.
Nos ahorraríamos, problemas, tiempo y malos entendidos. Sería hasta más sencillo formular una respuesta, si me lo dijeras a la cara, y no corriéndola cuando llega le momento del adiós.
Sería fácil fácil para todos, para tí y para mí, pero eliges el camino del Drama Queen...

Y tú crees qué no sé lo que planeas? Cuando tú vas yo vuelvo, pero me hago la tonta mucho mejor que tú.

domingo, 7 de abril de 2013

Dolor de cabeza

Es Domingo por la mañana, no estoy muy consciente aún de la hora, lo que pasa y lo que ocurrió. No puedo afirmar nada con certeza. Se me parte la cabeza producto de los cocktail que no tomé, justamente para evitar la nunca bienvenida "caña". Es un dolor fantasma, que proviene de circunstancias irreales, no validantes... del sueño.
No te despegaste de mi en toda la noche, te sentí incluso más cerca que a quienes tenía junto a mí. Tu voz resonaba en mi ya agobiada cabeza "por qué???, por qué??".
Me hiciste la pregunta más idiota, absurda y la única a la cual no estoy emocionalmente capacitada para contestar.
Tú sabías la respuesta y aún así la hacías una y otra vez, para ver qué obtenías a cambio. Baja estrategia, burdas intenciones, estúpida quien sabiéndolo se deja engañar por la risoria esperanza de "algo".
Todo el camino recorrido, las horas de silencio, se desvanecen con tu pregunta... y por primera vez en mi vida, no sé qué hacer.
Sé que los blancos parten, pero dudo que pueda seguir esperando tu jugada ausente.

martes, 19 de febrero de 2013

Corre

Si me pides un consejo, lo cual no harás, te lo daría sin esperar más.
Si lo hicieras, bien sé las razones del por qué no, no lo tomaría a mal.
Si lo hicieras, sería el mismo que he tomado yo cada vez que he podido, sin lugar a dudas, a arrepentimientos.

Corre, corre todo lo que puedas, todo lo que te den los pies, que no aplaque tu locura el cansancio, la fatiga, el tedio, el desasón.

Corre como si tu vida dependiera de ello, y llévate contigo todo a lo que le tengas esperanzas, lo que merezca tu fe.

Da tantas segundas oportunidades como tu corazón pueda soportarlo, y no dejes de decir qué es lo que amas, así nadie te hará perder el norte.

Perdona hasta que tu alma diga basta, pues el camino es largo y la carga pesada.

Y por último... ama. Ama tanto y a tantos como si tu corazón fuer a dejar de latir. Muchos no lo entenderán, pero aquellos que lo hagan podrán a simple vista, lo hermoso que eres.

Ahora sigue tu camino... que falta mucho por caminar.


jueves, 14 de febrero de 2013

Llegué tarde

Heme aquí, escribiéndole nuevamente a un hombre sin rostro, sin nombre.
A un hombre con piel dorada y ojos de esmeralda.
Lo extraño tanto.
Pero esta es la última vez, porque ya no puedo seguir viviendo de una ilusión, sonriendo a causa de pasajes que imagino en mi cabeza. Alimentando un amor que nació por generación espontánea.

Te arrepentiste antes de empezar, y yo comencé antes del pitazo inicial. Nos conocimos a destiempo, en el momento equivocado. Me hiciste ver que una luz había para nosotros, y me aferré tanto a ello que no vi que este camino lo estaba emprendiendo yo sola.

Te pedí claridad y no obtuve sino silencio a cambio.

Qué puedo hacer, si el problema es mío?
De qué sirve llorar si no dejaré que veas lo que realmente pasa?

Pasa que te quiero y tu no, pasa que te extraño y tu no, pasa que tú, pero no yo.

No sé si pueda decirte adiós todavía, no se puede morir con tanto veneno... o con tanto dolor

domingo, 10 de febrero de 2013

Carta a María Luisa

Querida María Luisa:

Siento no haberte escrito en todo este tiempo, he estado haciendo todo y nada a la vez, como siempre en realidad. Te he extrañado más de lo que hubiera querido, menos de lo que tu creías, peor el lado bueno de todo, bueno desde tu perspectiva positiva, es que estoy viva. Aún sigo aquí. Digo aquí y no de pie, porque seguramente no soy yo la que juzga la posición. Te he extrañado.

¿Qué novedades puedo contarte pequeña?
Cuánto hace? 7 años? quizá más, quizá menos. Quizá. ¡Qué palabra más mierda! No indica nada y deja la esperanza de todo. Nada concreto, nada claro. Es verdad, mi carácter impulsivo, impetuoso y descabellado no ha cambiado mucho. Aún sigo hablando sola en la calle, pensando cosas que jamás ocurrirán. ¿Ves? No dije "quizá" no ocurran, lo sanjé.
Quiero creer que he madurado, aunque sigo tropezando con la misma piedra, es decir, distintas piedras con la misma configuración, el mismo patrón. No cambio. Me enamoré unas cuantas veces, me han propuesto matrimonio 2 veces, y sigo cometiendo el error de enamorarme. Apesta.
Es el fragor angustiante del fin del verano, el no haber concretado nada, el haber sido una presa sencilla de atrapar para el "quizás". Está bien, reconozco que lo eche todo a perder, más de lo que ya estaba... pero...
Me gusta creer que la gente dice la verdad, sé que no es cierto,  sé que no hay que confiarse de los bajitos, ni en los que hayan leído Don Juan Tenorio, pero... y si justo parece el bueno?
Malditos lobos disfrazados de oveja que me acechan!!!!!

He conocido muchísima gente, no he perdido lo que más me gusta hacer. Sigo sintiendo esa necesidad de escapar, de dejar todo botado, de... irme lejos. Es mi 4to año en la U, nunca hbaía pasado tanto tiempo con nadie, o en un solo lugar. Me estoy volviendo loca. Sé que piensas en que escapo cuando las cosas no resultan pero... Nunca me resultan.

Era más facil cuando estabas aqui y le dabas otra perspectiva a todo. Me siento sola, pero no es algo nuevo.

H e estado tan deprimida desde que lo conoci. Me cuesta dormir, ando con dolor de estomago a cada rato. Pienso su nombre a cada maldito segundo del bentido día... para que? NO SABE QUE EXISTO!
mentira, si sabe y se hace el imbecil.. sii eso es, un idiota. Como todos.

El amor no es para mí. Sé que lo he dicho en otras oportunidades, pero es que... debería dedicarme al poquer, o al black jack, supongo que las malas rachas se tendrán que compensar.

Por qué la gente buena, sale con la gente equivocada?

Un beso
Carola


Respecto a la comida recomiendo...

1) coma de todo, el tema es comer.
2) pruebe de todo, en una de esas, ni si quiera le gusta
3) cuidado con lo que coma, no le vaya a dar indigestión despúes. No olvide ver la fecha de vencimiento
4) Añada condimento a gusto. Si le quedó salado... no se queje
5) No sea mañoso, la ocasión hace al comilón.
6) Comer solo es una pena, añada alguna ensalada o postre.
7) Recuerde que el que guarda, siempre tiene.
8) No caliente lo que no se va a comer
9) Siempre deje espacio, no se sabe lo que puede venir
10) Coma lento, que asi cunde más

lunes, 14 de enero de 2013

Con nombre y apellido


Me siento raro. Sí, así sin más, raro. Un tecnicismo que determina cierto padecimiento, quizás unos ciertos cuantos.
Un padecimiento que empieza en el estómago y sigue subiendo finalizando en los labios, que se aplaca con la realidad, pero cuando se acaba, y los sueños e ilusiones reinan retorna con todo su poder y consume almas afligidas.
A veces va muy rápido, otras lento, quiero avanzar y soy brusco, echo todo a perder.
Pero me siento raro, y ya no quiero estarlo.
Solo el susurro de tu nombre me enloquece... me enardece.
Quiero alejarme sin perderte de vista, quiero estar contigo sin tocarte. Quiero mirarte la vida entera sin que duela.
Es tarde, y me siento nuevamente así, nervioso. Es por ti, nada más. Tú, mi afección sin cura.

viernes, 11 de enero de 2013

Nuevas Esperanzas

Hoy hay algo nuevo que celebrar, aunque bien se sabe, no es mi cumpleaños.
He superado mi esperanza de vida, supongo que la nueva meta serán los 29 con 3 hijos a cuestas: Santiago, Estela y Adela.
Dejaré un esposo fervoroso viudo, embargado por la desesperación del bien amado perdido.
3 pequeños ilusionados con un rostro que se pierde poco a poco entre las memorias del pasado.
Quisiera decir que los 29 es muy joven y dejar de pensar polotudeces... pero vamos. Seamos realistas.
Pocos saben lo mucho que me ha costado llegar hasta acá, y no es sino hace unos pocos años que he comenzado a vivir.
Tener un plazo tope, una fecha límite, seguramente no significará que todo termina en tal día, más bien sirve de algún modo, para aterrizar la vida misma.
Es de suponer que nadie piensa que morirá atropellado, o en un ataque terrorista, o por una balazo. Todos pensamos que moriremos de viejitos y en medio de un sueño, sin dolor.
Pues yo no.
Temo.
No estoy preparada.
Pero lo asumo, y poner plazos me ayuda a vivir de un modo más verdadero e intenso cada instante.

"Terapia del vaso medio lleno"

jueves, 10 de enero de 2013

Explicación


¿Cómo decirlo de un modo que me puedas entender?

Me gustas.

¿Sabes por qué lo sé?

Miro el reloj constantemente cuando no has llegado, al tiempo que mi vista no se despega de la puerta, esperando que se abra de pronto. Ante cualquier paso extraño mi corazón salta pensando que eres tú, y siente la tristeza de la decepción al ver que no.

Cuando llegas, miro al suelo, el suelo, el suelo. Podría perforarlo con la intensidad de mis ojos. Mi pulso se acelera, tanto, que puedes verlo bailar sobre mi ropa.

Quiero estar contigo a cada segundo, detener el tiempo en ese inocente e ingenuo  beso de despedida.

Lloro sola, de la pena, de la confusión, de no poder escapar. La melancolía me envuelve. Es aquí, cuando lloro, que ya no hay vuelta atrás, y el sufrimiento es algo irremediable.

Opto por el silencio, y la distancia. Amarte desde la ventana.

¿Amar? Ya te dije que el sufrimiento era el siguiente paso.

Sonrisas vanas, cuando lo que en realidad quiero es abrazarte y no dejarte ya más. Sin palabras, sólo lágrimas y piel.

Me desespero y no sé qué hacer ahora que nuestro tiempo termina. ¿Te darás cuenta?

Mi única ilusión es soñar contigo, no aspiro a nada más. La realidad no me pertenece, puede que nunca sea mía, pero yo elijo soñar.


Soñar contigo.



A ti que estás aprendiendo lo que antes no. I.C.F.