viernes, 14 de mayo de 2010

Paseo




Hoy llovió. Quizá aún lo esté haciendo, pero las cortinas están cerradas y no puedo mirar por la ventana.
Quizá hayan bailarinas con sombrero de copa y sexies pantimedias aún están danzando por la 5º avenida al tiempo que alguien canta “new york” con una voz de antología. Quién sabe. Todo puede pasar.

Hoy llovió. Me encanta la lluvia. Pero ¿qué me dicen si les cuento que además de estaba nublado, llovió, se me esponjó el pelo, fui al mierdonal’s y pasee por un cementerio sintiendo el agua sobre y bajo mis pies?

Sencillamente la paz que me inspira ese lugar es excepcional. Aunque haya sido un paseo corto camino al metro. Que quieren que les diga… el cementerio es mi escusa perfecta.

La lluvia, intrusa, se colaba entre mis cabellos y ropas, mientras una mano piadosa (creeré que fue de buen samaritano) extendía un paraguas sobre mí porque me iba a dar sistitis.

Quiero sentir que algo me calma, me limpia, hace pensar que mi realidad es otra. La lluvia, para mí, es como si el tiempo se detuviera, es cuando puedo volver a ser yo, sin derramar una sola lágrima, pues el cielo lo está haciendo por mí.









PD: igual gracias por el paraguas.