sábado, 18 de febrero de 2017

Última entrada

Me gustas tanto que:

1.- Tengo sólo una foto tuya en mi teléfono donde sales muy bien, y otra donde sales muy mal, para no perder la perspectiva.

2.- No te sigo en Fb, porque lo que conozca quiero que me lo digas tú. Además se me aprieta la guata cada vez que veo tu nombre escrito, o le pones like a mis fotos de instagram... no a todas por cierto.

3.- Me gustas tanto que ni el signo te preguntaría, no trataría de leerte la mano, ni te hablaría de tus arcanos. Porque me gustas tan basalmente, de una forma tan entera y completa, que puedo prescindir de adornos y pre juicios.

4.- He empezado a escuchar mucha música, leer muchos libros, ver muchas películas, ir a muchos lugares, por si un día conversamos pueda embobarme mucho rato escuchando tu voz.

5.- Te prefiero con o sin pelo, con o sin barba, flaco o gordo, eufórico o callado, simplemente te prefiero.

6.- Porque... tu no lo sabes, pero atesoro y recuerdo cada conversación que hemos tenido, cada vez que he tenido la oportunidad de estar cerca tuyo, cada vez que te has reído con alguna de mis bromas... cada vez que me he quedado viéndote como una idiota.

7.- Me gustas tanto que no sé cómo acercarme.
No sé cómo hablarte. Porque se me escapa por los poros, por los ojos, por la boca, entre los dientes.

8.- Me gustas tanto que no duele, sino que me hace sonreír.



Nota de la autora

Gracias a todos quienes siguieron este blog a lo largo de estos laaaaaaargos 8 años de vida de la pagina, y a las casi 26.000 visitas que tiene. Fue una instancia muy bonita para explorar diferentes formas de expresarme, diferentes temas y situaciones.
Continuaré escribiendo ahora en www.malditoneruda.blogspot.com por si quieren seguir las historias venideras.
Un abrazo a todos y muchas gracias :D

viernes, 27 de enero de 2017

Arrebatada

Te has quedado en mi cabeza, clavado cual astilla en un dedo. Imposible de sacar. No hay pinzas, alfileres ni artificios que te alejen de mis sueños. Me desespero, te miro callada para no decir una idiotez. No lo logro. Evidentemente. Cada segundo frente a ti, es… puede ser… el último.

Y no quiero que pase un minuto más, en que gane el silencio guardando mi secreto. Quiero perderme en tus ojos, morenos como tu piel, quiero encandilarme con tu sonrisa, que sea yo quien las reciba. Una mirada, una señal, para dejar el miedo que me frena a decirte lo que siento en verdad.

Se me seca la boca, las palabras me abandonan, una risa porfiada asoma sin permiso, sin criterio.
¿Qué criterio cabe a lugar? ¿El del deseo de estar cerca de ti? ¿Qué deseo?, si sólo con tu proximidad me conformo. Verte de lejos mi premio, una palabra, basta para ilusionar mi día… un “escribiendo”, material suficiente para empoderarme y atreverme.

No, no alcanza.

Pero el miedo otra vez, la desesperanza de no poder bastarle a tus brazos, qué daría… qué no daría porque me miraras. Súplica accesible, pero lejana en mis pensamientos.

Una mirada, y yo me sano. Una sonrisa para llevarme al cielo que imagino para los dos.