sábado, 26 de junio de 2010

Fondo

Con luna llena en el horizonte de mis ojos,
una luz blanquecina con una niebla bajan hasta ocultar
aquello que por sí sólo ya se escubulle entre las sombras de la noche.
Daré con su aroma, y volveré con su vida.
Porque ya no es tiempo de soñar, sino de hacer,
no es hora de llorar, sino hacer que ocurra
un error no quita la valentía, o bien,
la grotesca estupidez del deseo.
Obliterada por una respiración constante,
 resiste los últimos latidos.
La luna está hermosa, aún más hermosa,
pues acompañada se siente.
Comprende...


Poder volar, ya no es sólo cosa de aves.