¿Cómo decirlo de un modo que me puedas
entender?
Me gustas.
¿Sabes por qué lo sé?
Miro el reloj constantemente cuando no has
llegado, al tiempo que mi vista no se despega de la puerta, esperando que se
abra de pronto. Ante cualquier paso extraño mi corazón salta pensando que eres
tú, y siente la tristeza de la decepción al ver que no.
Cuando llegas, miro al suelo, el suelo, el
suelo. Podría perforarlo con la intensidad de mis ojos. Mi pulso se acelera,
tanto, que puedes verlo bailar sobre mi ropa.
Quiero estar contigo a cada segundo,
detener el tiempo en ese inocente e ingenuo
beso de despedida.
Lloro sola, de la pena, de la confusión, de
no poder escapar. La melancolía me envuelve. Es aquí, cuando lloro, que ya no
hay vuelta atrás, y el sufrimiento es algo irremediable.
Opto por el silencio, y la distancia.
Amarte desde la ventana.
¿Amar? Ya te dije que el sufrimiento era el
siguiente paso.
Sonrisas vanas, cuando lo que en realidad
quiero es abrazarte y no dejarte ya más. Sin palabras, sólo lágrimas y piel.
Me desespero y no sé qué hacer ahora que
nuestro tiempo termina. ¿Te darás cuenta?
Mi única ilusión es soñar contigo, no
aspiro a nada más. La realidad no me pertenece, puede que nunca sea mía, pero
yo elijo soñar.
Soñar contigo.
A ti que estás aprendiendo lo que antes no. I.C.F.