lunes, 23 de febrero de 2009

Cap. XII: Revelaciones.

la muerte juega macabramente conmigo. un día viene y al otro se va, para regresar en el momento menos esperado. en ese instante sin embargo, no sabía que era ella, disfrasada de amor, quien tocaba a mi puerta para no dejarme escapar.

desperté bastante desconcertado, no sabía donde estaba. cuando abri mis ojos, no sin su cuota de esfuerzo, esperaba ver la pilas de cajas que adornaban las paredes de me habitacion y el desorden cotidiano, pero en lugar de eso me encontré en una pieza muy limpia e iluminada, y sólo me tomó unos minutos reconocerla; marx me había llevado a la casa de Victoria. Ahora que lo pienso no pudo haber sido de otra manera: mi casa era insalubre, Marx viví en una posada y en el hospital, aparte de que quedaba casi al otro lado de la ciudad, no rtenía los requerimientos necesarios para atenderme.

la habitació era muy amplia y con un gran ventanal, pero para cuando abrí mis ojos nuevamente, en lugar del sol, yacía flotando hermosa la luna llena.
Al rededor de la cama, había una alfombra que toda la vida había capturado mi atención y divertimento, no por su forma ni por su colorido, sino por su textura tan extravagante.
advertí que victoria había dejado la vitrola sonando, quizás para que no me sintiera tan solo si despertaba en medio de la noche.
pero... no me sentía sólo y dudaba que fuera por el efecto de la música.
Desvié la vista hacia un sombrío rincón en la habitación y no cupe dentro de mi propia emoción al ver su rostro incidentado por un haz de luz emergente de la luna. lloraba.

Tenía mucha sed, la gargante me picaba y el aire comenzaba a faltarme, pero en mis ansias de tomar el vaso a tientas en la oscuridad, terminé por derramar toda el agua sobre la felpuda alfombra.

- Pierre!!!!!!, dijo María corriendo a mis pálidos brazos, que alegria que estes despierto.
me limite a sonreirle. ¿ qué estaba pasando, es que solo muerto mis sueños pueden cumplirse?
la tibia mano de maría sobre mi rostro me hizo cambiar de parecer estaba vivo, mas vivo que nunca y lo que era aún mas extraño, no quería dejar de estarlo.

- Hable con tu doctor, empezó ella, y me dijo que mañana estaria aqui con los re3sultados definitivos ya que los otros... no se parece que no servían....
- María, le dije interrumpiendola tapandole suavemente la boca con un dedo, ¿ por qué estás llorando?
- no lo se, dijo mientras le acraiciaba el rostro, quizas es miedo a perderte.

yo sabía que en realidad no era eso.

- a perderme? pero si aqui estoy, no recuerdas que te prometí no dejarte?. nada malo me va a pasar ni a ti, conmigo nada malo te va a pasar. ¿ puedes sentirlo?, le dije mientras ella rodeabame la cintura para ponerse junto a mi.
- si, lo siento y te creo. como te sientes pierre???, preguntó ella.
- contigo aqui, de mil maravillas.

y me abrazó de nuevo.

no sé exactamente cuanto tiempo nos quedamos asi, hablando de todo y de nada a la vez, disfrutando el uno del otro, como si la luna no fuera a irse jamás.
la canción del tocadiscos se repetía una y otra vez, pero parecia no importarnos.

- María, le dije, aún me debes algo
- lo sé, repondió, no lo he olvidado, has cumplido bien tu promesa.
- y por qué no vienes asaldar la deuda?
- quizas estoy esperando a que alguien venga a cobrarme, respondió ella.
- ah mi ovejita, qué tan malvada puedes llegar a ser.
-mmm..., pensó, muy mala.
- ya veo, tendré que ponerte a pueba, le dije.
- entonces... pruébame.

tomé distancias pero sin separerme de ella.
- María, María, mi temor más grande es que no sea capaz de dejarte ir, no puedo ser tan irresponsable e inconciente.
- pero yo si...

y antes de que puediera decir o hacer algo para retenerla, sus labios yacían junto a los míos en un profundo, cálido y eterno beso.

estaba absuelto, ahora si podia empezar a ser feliz.

- Ay, me quejé.
- estas bien? pregunto alarmada María, te hice daño?
¿ COMO ERA POSIBLE QUE FUERA ELLA LA QUE ME ESTUVIESE HACIENDO ESA PREGUNTA AMI?

- no, no es nada, le respondí
- Pierre, dijo apartandose, es mejor que me vaya, no es bueno que te desveles en tu estado.

Me quedé mudo al escucharla, era claro que estab huyendo de pero... por qué?

Ahora en este momento en que escribo estas líneas lo comprendo perfectamente: no era ella quien estuviera diferente, María nunca fue como yo la ideali´ce, no era ella la que estuviera cambiando, siempre fue asi, y solo recien ahora lo venía a comprender.

Ahí me quedé, con los ojos abiertos, pensando en cosas que ya no recuerdo, levtando por las nuves y sobre nuestra única testigo: la luna.

la puerta sonó temprano por la mañana, pero no me hube levantado cuando entró Victoria con una sonrisa cómplice en la cara.

- Aqui esta tu desayuno, dijo ella, como pasate la noche?la picardía era ovia en sus ojos.
- muy bien, gracias. la musica me ayudo mucho, le dije al tiempo que borraba de su cara esa sonrisa tan absurda.
- AH!! antes de que lo olvide, tuamigo lewis, está en el vestíbulo, quieres que lo haga pasar ahora o luego de comas algo?
- No, no hazlo pasar, le dije,- debe traer los resultados de mis exámenes.

cuando Lewis entró a la habitación, su cara notaba preocupación, pero eso era normal. la mision delos doctores es estar preocupados. pero en cuanto me habló y preguntó como había pasado la noche, pude advertir el grado de aflicción y de tristeza que tenía su voz.

- Pierre, amigo, dijo él, traje los análisis.
- Y qué dicen, dime pronto.
La voz de Lewis Van Marx se queró y las lágrimas imprudentes brotaron con alevosía de sus ojos, mientras yo no comprendía.

- Van? que ocurre?, es sobre ... mis examenes?
Lewis asintió con la cabeza a medida que la calma y la etiqueta retormaban a él.

- Pierre, recuerdas cuando te dije que evitaras las situaciones donde estuvieras expuesto a mucha presión?, pregunto él.
- No entiendo que tiene eso que ver con...
- RESPÓNDEME!, gritó, es importante. Lo recuerdas?
- Si, sí, le respondí.
- y... seguiste mi consejo?
pensé un momento ¿ que realción tenía todo esto?

- más o menos, le dije cuando la respuesta en realidad era un rotundo NO.

lewis me entregó un sobre con los resultados de mis examenes, pero por más que me esfrce no los entendí.

- Escucha bien pierre, por que no lo voy a repetir de nuevo. esto es muy serio. Tienes una enfermedad muy rara y muy grave, creo que es producto de tu malformación encéfalo- craneal. tienes una deficiencia en tu sistema linfático, específicamente en la producción de tus linfocitos A y B. Al estar sometido a situaciones de mucha presion o bien psicodolor- somatizado, tu cerebro involuntariamente manda una órden de apoptosis a las pocas células sanguíneas que te quedan. En conclusion: te estas quedando sin sangre y una transfusion no es una opcion, tu tipo sanguineo es casi único. Pierre, amigo, te estas muriendo. esos dolores que sentias en el pecho, no era amor, no. ojala hubiera sido eso. Era tu corazn que no podía bombear suficiente sangre.
Pierre, tu sabes lo que tienes que hacer para sobrevivir, deja a María.

Morir? eso era lo que en verdad estaba sucediendo? la muerte definitivamente estaba llamando a mi puerta esta vez.

- No lo haré, dije medio poseído.
- pero Amigo...
- NO, NO AHORA QUE POR FIN COMIENZO A SER FELIZ CON LA MUJER QUE AMO, LE GRITÉ.
- y ella te ama? estás seguro de eso? crees que va a estar al lado de unmoribundo? eso no sería amor, no. seria lastima. por favor recapasita.
las lágrimas comenzaron a aperecr en emis mejillas.

- No hay por que decirle a María, ella nunca lo sabrá.
- Se ve que eres egoísta, suponiendo que en verdad ella te ame... cuando mueras, la vas a dejar solo? sufriendo? Nunca pensé que fueras así pierre.

ya no me podía contener. La vida no me había dado una segunda oportunidad, si no la opción de despedirme del mundo.

Cap. XI: Recuerdos

No sé porqué razón todos mis planes quedan en nada cuando la veo. por más que los ensayo una y otra vez frente al espejo y me convenso de llevarlos a cabo de una manera, cuando la veo... todo queda en nada.

Accedí a la petición de María, muy a regañadientes y bajo la mirada inquisidora de victoria. Tenía firme certeza de que este era el momento propicio para irme y acabar con el recuerdo de maría. Pero un drogadicto no puede dejar su droga sólo con querer. No puede.

Soy un cobarde, lo reconosco. no había alcanzado a fijar la fecha de nuestro encuentro cuando ya tenía todas mis pertenencias empacadas, y selladas en cajas impenetrables a los arrebatos e instintos de mi corazón. Era la mejor decision; después de todo mis pecados estaban siendo cobrados.

Antes de llegar a esta ciudad, era una persona ( si es que se me pude clasificar así), completamente diferente a lo que ahora soy, o por lo menos eso quiero creer, ya que en mi frente está marcada la huella de mi pasado asesino.
sin patria, sin ley, sin más valores que una pequeña consideración por mi familia, con excepción a eso... NADA.
Matar, con el tiempo se convirtió en un placer sublime, y he de reconocer que muchas veces influía en ello el divertimento la ociosidad. Destruía vidas por diversión con engaños y mentiras, unicamente para obtener mi bjetivo para luego... eliminarlo sin piedad.
Aquel día cuando encontre a mi famlia muerta, no me exrtañó en un primer moment que yo los hubiera matado, era algo que seguro ubiera hecho por un buen fajo de billetes, pero recorde que no había sido yo el responsabe de tal masacre, sino esos perros de los militares. de todos modesta pequeña consideración por la vida, ya no existía.
Ahora,en cambio, ni yo mismo puedo perdonarme por querer en un principio, acercarme a ella sólo para dañarla, con alevosía y premeditación, como objeto único demostrarme a mi mismo lo fácil que sería desgraciarle la vida.
afortunadamente cambié a tiempo y casi de milagro mis pérfidos planes, pero ¿ como tener la certeza de que jamas llegaré a ejecutarlos?
mejor era dejar todo antes de que maría rompiera la ilusión de caballero que tenía de mi.
definitivamente no dudaba en que iba a sifrir pero ¿ acaso no sufriría más si el motivo de llanto de mi amada fuera mi culpa?. tenía que pensar en el bien mayor, el cual yo jamás sería.
resignación al presente por que ya de nada sirve llorar.
La puerta sonó.

- Dime que esto no es cierto, dime que no, dijo maría entrando.
- maría, vete por favor.
- te ibas a marchar sin decirme adiós, ni nada? creí que teníamos algo de qué hablar.
- me iba a ir de todos modos, que importa si hablamos o no, esta claro que no llegaremos a un punto convergente, le dije tratanto de conservar la calma.
- pero pierre... no te vayas... yo, yo... te necesito.
- y qué crees que me pasa a mi por dentro cuando estoy contigo?, empecé ya perdiendo el control, ah? crees que son sólo maripositas absurdas y payasadas asi? pues no. si tu me necesitas e insistes en acercarte entiende que no puedes esperar que un león teniendo un trozo de carne frenca delante suyo no se lo coma. te has vuelto todo en mi vida María, por favor, ahora asume las consecuencias de tus actos.
- entonces, si en verdad eso es lo que quieres, dijo alzando la voz, me voy.

en ese momento sentí un gran mareo y por desgracias María lo notó.

- pierre? estás bien? ven aqui, con cuidad, siéntate, dijo ella olvidando su amenaza.- Pierre, no me dejos tu tambien te haz vuelto muy importante para mí.
- Pero no me amas?, no me deseas como yo a ti, le respondí.

silencio.

- no, no te amo de esa forma, pero si te quiero mucho como amigo.
- entonces?para qué hablar?. no cabe dentro de mi más amor ni locura. quiero estar contigo a cada momento. quiero protegerte porque sé que tú también quieres que te cuide.
- si, es cierto, dijo media ruborizada, por eso y otras razones no quiero que te vayas, quédate aquí, conmigo.
Ay, maría, porqué todo debe ser asi de complicado.
- no sé, me respondió, siempre he sido una terca.
- frágil y delicada, pero quieres hacer todo como tú quieres, señalé con una sonrisa. eres mi oveja descarriada.
- y tu el lobo? que solo quiere comérsela.
- sí, pero a besos, pero es tan sagrada la oveja para el lobo que es capaz de renuncias a sí mismo por la felicidad de esta.
- sabes? la oveja se puede transformar en lobo si alguien te llegara a hacer daño, dijo maría.
- no te preocupes, yo soy de acero, la unica persona con las facultades para hacerme dañe está aquí, frente ami, y es dueña absoluta de todo mi ser y espíritu. soy capaz de hacer lo que sea por tí.
- me estás regalando el poder de ejerces sobre ti un control ilimitado?, preguntó sorprendida ella.
María río.

- esta bien, dijo, lo probaré entonces, te voy a pedir una cosa.
- no pidas, ordena, le acleré.
te pedire... que no te vayas. quédate conmigo. quien sabe si quizas después te de una sorpresa.
- entonces, le dije, esa sorpresa me la empiezas a deber desde ahra.

nuestras miradas se acercaron.
de pronto sentí una estaca atravesandome el pecho. de ahi todo se tornó bizarro. María gritaba por un médico. ocuridad. despues llegó lewis y el rostro mojado de maria se ocultó tras la puerta de mi habitación.

mi enfermedad y mi locura eran incurables, lo sé bien ahora, pero estab dispuesto a soportarla, despues de todo yo mismo y consientemente la había agravado.
idealicé a maría hasta el punto de compararla con dios e incluso llegué a posarlo sobre él.
creí cosas que yo había inventado y creí sobre ella. no sé si es malo, pero me ayudó a ser feliz. por pocos instantes pero feliz.