sábado, 4 de abril de 2009
Agradecimientos
Me es prácticamente imposible poner a todos, así que sólo mencionaré a quienes más aportaron.
A Francisca Lathrop, ya que no sólo fuiste un apoyo en todo momento, sino que siempre, llegando incluso a ser una gran consejera.
A Betzabé Guajardo y Nataniel Andrade, por su incentivo incondicional desde siempre.
A K-co, gracias por compartir y hacer tuya mi historia. Siempre seré tu confidente.
A Carolina Baquedano: por tu hombro que aún debe estar mojado por tanto llanto.
A luz María Barahona, Karin Llanao y Francisca De Calisto : Gracias por estar ahí desde que los eventos desafortunados comenzaron a ocurrir, y por ayudarme sin saber muchas veces la verdad completa.
A Fernanda Godoy, por esos momentos de inspiración “flash” en Puerto Montt y aquí en Santiago.
A Fernanda Neubauer, welcome to my world.
A quienes postearon en Face y luego en el Blog.
A Amelie, Twilight, Stephenie M, Coldplay, Nightwish ; por la inspiración.
A María, que hiciste de Pierre una existencia real, por medio del dolor.
Epílogo
La muerte se ha llevado a todos los de este edificio, menos a mí. Ya van 15 años que agonizo sin morir. Hace 15 años que dejé a María, 15 años que no logro olvidarla.
No es que no haya superado lo que ocurrió, sino que como dije hace una década y media, nunca dejaré de amarla.
Hay tardes en que creo verla paseando descalza junto a la orilla del mar, son ocasiones en que yo también paseo con ella, pero la brisa marina la envuelve llevándosela al fondo del océano.
Frente a mí viene una dama muy hermosa, muy elegante aún para estar vestida tan casualmente. No camina sola. A su lado un hombre muy bien parecido con los zapatos en una mano y la chaqueta en otra, juguetea con dos pequeños niños que caminan junto a ellos. Se ve que son una familia feliz.
Los últimos rayos del crepúsculo iluminaron el rostro de esta mujer.
Nos cruzamos.
Por alguna razón, ambos nos detuvimos y volteamos la vista hacia el otro.
¿Era posible? ¿Aún después de tanto tiempo?
¿Podría ser…?
Una vez más, y por última, el tiempo se detuvo. El sol dejó de esconderse, para asomarse un poco más y ver lo que ocurriría.
Recordé todos los instantes vividos junto a María. Permanecían intactos, a pesar del paso de los años. Vi pasar mi vida frente a mis ojos, tal como si fuere a…Me quedé idiotizado, contemplándola inmóvil. Mis ojos se humedecieron. Quería correr y comprobar si esto no era un sueño.
Sentía la adrenalina por mi cuerpo, las ansias de cambiar el destino, de romper el pasado, de tener una segunda oportunidad.
-¿Qué te pasa, María?, le preguntó su acompañante, te has quedado un poco, no sé, digamos catatónica?
Aquí venia, la brisa del mar me traía su perenne olor. La locura y el frenesí se habían apoderado de mí. ¿Qué son 15 años?¿ Qué son metros ante la perfecta figura de María? Y el dolor…
Aquel agónico pero ahora suave y placentero dolor, eran nada comparado con la excitación de la cual era preso. ¡María iba a regresar por fin!
-No, nada, dijo ella al tiempo que se le humedecían los ojos; -es que sólo me pareció ver a alguien, pero creo que no. ¿Qué les parece si vamos más allá?
El viento robóle una lágrima a los ojos de María y la pasó sobre mis partidos labios marchitos.
Hace 15 años que estoy muriendo, y hoy por fin y gracias a María, descansaré en paz.
Fin