viernes, 12 de septiembre de 2014

Carlos Valdovinos

Nuestro último beso fue aburrido, casi tan aburrido como el primero. Claro! Yo no cuento como primero el del parque forestal después de la comida japonesa, cuento como primero el de verano, después de mi helado de manzana y tu helado de mouse de manjar. Ese que dices que te robé...
Había una posa en la calle, y me tomaste en brazos para que no la pisara, me dijiste que no era una mujer cualquiera.
Nuestro último beso fue igual que el primero, te lo dí yo, un beso insipido, solitario, triste.
Sentí lo mismo con el último y con el primero, un frío intenso a pesar del calor del día, una distancia tremenda, la irremediable realidad de tu indiferencia.