Qué será de aquel a quien miré de reojo
con la intensión que no correspondiera a mi mirada.
Qué será de quien me sostuvo la puerta en el banco,
para que rauda, pudiera pasar.
Qué fue del chofer de la micro de ayer,
habrá llegado bien a su casa? Me subí a su mismo bus, y no supe decirle: "hola!, otra vez"
Qué fue de aquel muchacho, cuyos ojos castaños y tristes evocaron la santidad que en mi alma habita,
una espiritualidad a ratos nefasta, que destruye lo que ama, y añora lo que dolor causa.
Qué fueron de esos ojos, que me besaban a la distancia?
Qué fue del escritor, que embargado por la angustia bohemia, esa auto impuesta para parir versos sangrantes, con aroma a alcohol. ¿Es que se fueron juntos a moler trigo carmín a París?ç
Siempre, cuando pinto mis uñas, me pregunto qué fue de tus manos, esas que presurosas y descontroladas, rozaban mi piel, con una elocuencia tan caótica, que hasta ahora creí que fue azarosa.
Aquel sol, que aparecía mañana tras mañana, como aureola sobre tus hombros cargados de pesar, me pregunta, qué fue del muchacho triste.
- "Un mal amor, suelo contestarle. Jugó con fuego, y se quemó"
-"Sé de esas cosas", me contesta, "tengo tantos, como hijas bastardas esparcidas por la negrura de este océano invertido."
A dónde fueron a parar las lágrimas que derramaste sobre tu almohada, desesperadas, rabiosas, cargadas al negro por la tristeza y oscuridad de tu corazón.
¿Qué fue de aquel, de ojos tiernos, de sonrisa inocente, dientes chuecos y cabello de nube?
¿Dónde lo dejaste, qué hiciste con él?
¿Qué será del muchacho de ojos tristes, que abraza mi cintura, deseando compensación por lo que no puede ser?
Qué fue de tantos otros que lloraron mi partida, y por quienes lloré yo también.
Qué fue de aquel, de aquella, de ti y de mi, qué será mañana o pasado. Vivos o muertos, antes o después del amanecer.
Antes o después que te bese.
Espero que sea después.