La muerte se ha llevado a todos los de este edificio, menos a mí. Ya van 15 años que agonizo sin morir. Hace 15 años que dejé a María, 15 años que no logro olvidarla.
No es que no haya superado lo que ocurrió, sino que como dije hace una década y media, nunca dejaré de amarla.
Hay tardes en que creo verla paseando descalza junto a la orilla del mar, son ocasiones en que yo también paseo con ella, pero la brisa marina la envuelve llevándosela al fondo del océano.
Frente a mí viene una dama muy hermosa, muy elegante aún para estar vestida tan casualmente. No camina sola. A su lado un hombre muy bien parecido con los zapatos en una mano y la chaqueta en otra, juguetea con dos pequeños niños que caminan junto a ellos. Se ve que son una familia feliz.
Los últimos rayos del crepúsculo iluminaron el rostro de esta mujer.
Nos cruzamos.
Por alguna razón, ambos nos detuvimos y volteamos la vista hacia el otro.
¿Era posible? ¿Aún después de tanto tiempo?
¿Podría ser…?
Una vez más, y por última, el tiempo se detuvo. El sol dejó de esconderse, para asomarse un poco más y ver lo que ocurriría.
Recordé todos los instantes vividos junto a María. Permanecían intactos, a pesar del paso de los años. Vi pasar mi vida frente a mis ojos, tal como si fuere a…Me quedé idiotizado, contemplándola inmóvil. Mis ojos se humedecieron. Quería correr y comprobar si esto no era un sueño.
Sentía la adrenalina por mi cuerpo, las ansias de cambiar el destino, de romper el pasado, de tener una segunda oportunidad.
-¿Qué te pasa, María?, le preguntó su acompañante, te has quedado un poco, no sé, digamos catatónica?
Aquí venia, la brisa del mar me traía su perenne olor. La locura y el frenesí se habían apoderado de mí. ¿Qué son 15 años?¿ Qué son metros ante la perfecta figura de María? Y el dolor…
Aquel agónico pero ahora suave y placentero dolor, eran nada comparado con la excitación de la cual era preso. ¡María iba a regresar por fin!
-No, nada, dijo ella al tiempo que se le humedecían los ojos; -es que sólo me pareció ver a alguien, pero creo que no. ¿Qué les parece si vamos más allá?
El viento robóle una lágrima a los ojos de María y la pasó sobre mis partidos labios marchitos.
Hace 15 años que estoy muriendo, y hoy por fin y gracias a María, descansaré en paz.
Fin
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