lunes, 10 de mayo de 2010

Fotografía




Definitivamente el desastre era total. Aquella habitación era un verdadero caos. La alfombra, esa que compraron en su primer viaje al medio oriente como luna de miel, estaba ahora tapizada por papeles, colillas de cigarro, copas rotas, polvo, sangre, y tiempo.
Las cortinas desde entonces cerradas, ahogaban en aquella escena los sueños de toda una vida y que en tan sólo una noche se vieron ahogados por la desesperación de la rutina. Ahí, en la alcoba dónde nunca entra el sol, más que por una ranura insolente por dónde las hormigas curiosas se inmiscuyen a robar un poco del elixir que hizo que el silencioso reloj de la pared dejara de caminar, se quedaron congelados los besos, las caricias, los “te amo”.
Las sábanas aún estaban sudorosas y en el ambiente todavía podía olerse el pánico y el terror de saber que el fin era ineludible. Las botellas de whisky, rotas desde hacía años, seguían emanado el aroma a fiesta de los sábados por la noche y las flores marchitas en medio del agua estacada y podrida del florero quebrado y derramado sobre el suelo, evocaban el recuerdo de estar viendo un jardín fallecido.
El grueso sobretodo ya no estaba en el closet, sino que ahora yacía sobre lo que fue un cuerpo cálido y apasionado, pero que ahora no son más que un conjunto de huesos que terminaron de pudrirse acelerados por el olvido.
Los cuchillos, no habían sido retirados. Se los podía ver a los pies de la cama, pintada de rojo ira, de rojo maldad… de rojo miedo.
Sobre la mesa tumbada, descansa la silla de tres patas, aún temerosa de la respiración que por las noches solía sentirse en esa habitación, una expiro continuo en incesable, de alguien que se niega a morir.
El sol cae presuroso. No quiere verle, por eso se adelanta en su partida. Nadie lo culpa, por lo menos él puede escapar al panorama.
Las penumbras envuelven una vez más su cuerpo pálido y mutilado por los desaciertos de la vida, ¿o de la muerte?
Se escuchan unos pasos.





Aún más cerca.





El tintineo de llaves desata las lágrimas de desesperación y los corazones se acongojan ya que una vez más se saben presos de un monstruo que condenado está a atormentarlos sin más remedio que la inconsistente espera.


La habitación sigue intacta, con su olor a desgracias, dolor y oscuridad.
La manilla giró… y todo vuelve a comenzar.
Nadie oye los gritos de una mujer acabada por los golpes y estocadas en su cuerpo.
Nadie siente las botellas quebradas sobre un regazo pálido y frágil que tantas penurias arrulló.
Nadie detiene a la muerte que en forma de hombre se ha presentado en la habitación continua.





La fotografía ha sido revelada.
Huele a podredumbre humana.




Dedicado con todo el cariño del mundo a Dante, Camilo, Primi, Fernanda… que inconscientemente día a día hacen cosas que me hacen sonreír.


foto: isaias campbell F.
http://www.flickr.com/photos/icampbellzoom/2672856992/

1 comentario:

  1. Me recuerda todo esto a una canción donde vuelvo a un pasado en el cual la escritura era mi vida y mi desenlace.
    En en el sacrificio y en la sangre de lo oculto se muestran las cosas más dolorosas que nos hacen pensar y nos permite definirnos como somos. Es en este vivir de situaciones extremas en las que el llanto toma protagonismo. En donde la ida de lo mágico confundido con una realidad tipo ficción se revelan las verdades que nos hacen sentirnos vivos. Donde es posible encontrar una sonrisa que vale la pena recibir, donde alguien seca tus lágrimas o sólo llora contigo y te hace entender que todos los sentidos de vida perdidos volverán y te darán una segunda oportunidad.
    Gran escrito Ceh!

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