jueves, 3 de junio de 2010

Expreso de ida.


“Dice el gran maestro que no existen boletos de ida y vuelta, sino sólo de ida; si los tomas bien y si no… te quedas abajo.”

El expreso de esa mañana, iba vacío. A excepción del resto de los días en que iba colapsado de caras distintas con el paso de cada estación, ese día no había persona alguna.
Se subió, tomó el asiento como de costumbre junto a la ventana, acomodó sus cosas con el asiento contiguo y se quedó mirando al horizonte.

El cielo estaba gris, el sol habíase ido de vacaciones a París, y unas tímidas gotas rebeldes se aventuraban a la muerte. Las personas de la estación corrían para tomar el tren, pero nadie subía. Por lo menos, era lo que ella veía.
El vidrio de la ventana se empañaba con cada suspiro, su respiración continua dibujaba la historia de una vida lejana, que a ratos dejaba de pertenecerle.
¿Dónde iría?

Al otro lado del andén, un perro meneaba el rabo. Giraba sobre sí, saltaba, corría alrededor de los familiares de los viajeros, que a modo de despedida agitaban un pañuelo en el aire.

Marcharse. ¿A dónde?

Había pedido permiso en el trabajo para ausentarse un día o quizá dos. Cuando le pidieron el motivo, no supo qué contestar. No lo sabía.

No podía recordar su rostro, su voz, sus manos. La sonrisa matutina se alejaba a cada segundo de su memoria. El brillo de sus ojos se apagaba, el color de su cabello ¿era negro? ¿Quizás marrón?
Sus abrazos, ahora evocaciones provocadas, ya no existían en la cotidianeidad de sus latidos.
¿Dónde estaba?

Una campana indicaba que el tren ya se pondría en marcha.
Pensaba en cuánto tiempo se había tardado en descubrir que el secreto no era alejarse, sino volver. Ahora, qué aún existía el recuerdo de un recuerdo.

El tren se meneaba suavemente sobre la hierba que acompañaba el recorrido de los andarines, la acompañaban a ella. A ella que nada sabía sobre guerras, ni de matemáticas, ni arte, menos de edificios o genética.
Sólo perdón. Perdón y soledad.

Los campos recordábanle su infancia, sus juegos, las peleas con sus amigas. El viento hizo lo suyo. El olvido el resto.


¿La estarían esperando?


Un estremecimiento brotó desde lo más profundo de su alma. Desde el asiento de adelante, la observaban. Un hombre que ella no conocía, que no le provocaba nada, la miraba fijamente, como si quisiera decirle “DEVUÉLVETE”.

No quería devolverse. Si salió de un lugar fue por una razón, inespecífica pero razón al fin y al cabo. Además, sólo tenía un boleto.

Un guardia pasó junto a ella para solicitarle el boleto.
- ¿sólo uno?
- Sí, respondió ella con su aguda voz habitual, sólo uno.
Y sonriendo el guardia perforó su pasaje y se difuminó entre los fantasmas.

El paisaje se hacía cada vez más lento, nítido, claro.

No sabía en dónde estaba, aquel lugar era completamente ajeno a todo lo que siempre había conocido. A pesar de ello, no se sentía perdida.

Caminó largas horas entre los pastizales, las rocas, la tierra y lagunillas que se formaban a causa del barro, siempre pensando en sus ojos y en lo mucho que los extrañaba.

Una reja alta, de hierro imponente impedía su camino.
Una señora, cuya cabeza un manto cubríale dijo “hace tiempo que la estaban esperando mi’ja”

La desesperación nubló su corazón y entonces, ya no hizo más que correr. Su mochila, sus libros, su vida, la dejó ahí, sobre el asiento desocupado del expreso en que aquella mañana iba vacío a los ojos del retorno. Quedaron ahí, intactos y ordenados, al igual que como ella los dejó.

La suela de sus zapatos se había roto y su vestido estaba bordado en lodo. El sudor corría por su rostro, y su respiración, agitada cómo cuando era pequeña y debía huir de la vecina por haberle roto una ventana con una piedra.

- Hola mamá. Te extrañé.

Y sobre la piedra mojada por la lluvia que había comenzado a caer sobre el mundo, se quedó dormida, aferrada a la roca, como cuando niña en sus brazos y soñó con los pasteles, las historias y con sus ojos.

Volvía a verlos en medio del silencio de su recuerdo.

12 comentarios:

  1. Como explicarte esto que siento
    que es algo que está ya muy adentro.
    Algo que ni siquiera sabía que existía.
    Algo que por muerto, yo tenía.
    Ese, qué se yo,
    que tú haz traído a mí
    es lo que por estos días
    me dan las ganas de vivir.
    Pero, sentir lo que siento en este momento
    y no poder decírtelo
    es algo que verdaderamente siento
    ya que por cobardía o temor
    dejo sin decir, que te quiero amor,
    aun cuando sé, con certeza,
    que lo quieres escuchar
    pero mi amor, por favor
    no me dejes nunca de amar.

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  2. nice..... debrías publicarlo en tu blog... mandame el link...
    chau

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  3. Lindo blog, cada dia mejor escritora Ceh~ me dan ganas de escribir tambien xD

    Muchos kisses!

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  4. se admira tu trabajo, esta muy bueno, en serio :D sigue asi ^^

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  5. Yo digo k todo cambio es para mejor, y k al decidir algo hay k puro aperrar noma, total, "la suerte está hechada"... es una lectura muy inteligente para alguien como yo xd, pero me entretuve leyéndolo igual =D, sigue escribiendo pa ke no muera esa alma humanista ke tienes

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  6. Me recordo a Eternal Sunshine of Spotless Mind.

    combina bastante bien la melancolia y la incerteza (:

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  7. Siempre la melancolia esta presente en tus escritos.....(no digo que sea malo, es solo un detalle que eh notado).
    Al menos el personaje principal sueña...me gusta eso...Además, te juro que puedo imaginar una versión en pelicula de esto ;) xD

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  8. Me busta Esto! :D
    Te Quiero Cëh!
    Se te hecha de menos por estos lados!

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  9. puchi cono.... me too.... pero no me alcanza la vida ni pa pololear.... jajajjaja.... bueno
    algun dia hbalaremos de todo...han pasadio cosas

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  10. muy conmovedor mi princesa, ahy muchas cosas q se me vienen a la mente, espero q todo sea felicidad para ti... PD: escribes precioso y lo q siento al leerlo me lo dejare para mi ^^

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  11. me gustaria saberlo queridísimo anóinimo.
    adiós

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  12. Me demoré un poco en comentarte pero es más que nada por falta de tiempo o flojerita mental... aun así debo decirte que me inspiras mucho.
    Si!... es la pura y santa verdá xD
    y tal vez sea porque no somos tan diferentes en nuestra forma de vivir. xD
    tenemos días buenos otros malos y algunos que son horrorosamente asquerosos xD
    pero sabes?
    al menos cuenta cunmigo :B
    es que somos poquitos los loquitos que se reconocen y se aceptan el uno al otro... y el encontrarme con una niña algo desquiciada como lo estoy yo me hace sentir en calma : )
    Gracias por el "coyac" xD
    gracias por brindarme un escrito y un tiempo más de reflexión. Gracias a ti romántica y melancólica.
    PS: ...Hija, a veces las cosas que más nos hacen sentir en casa son las que nos alejan más de ella. Somos inservibles en el ámbito de lo terreno. A veces es bueno dejarse llevar por el viaje para lograr felicidad en aquello que no lo parece, en descansar hacia un encuentro que no estaba pronosticado por uno. Vive como si fuera el último día te dicen en tu juventud... Yo te digo disfruta esa felicidad esquiva... porque al final cuando llega la eterna estarás más agradecida de haberla sentido en vida que en la misma muuerte.

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