viernes, 27 de agosto de 2010

Dante

- ¡Diga whisky!



FLASH



Eso era su vida. Siempre tras una lente. Podría decirse que era su lugar en el mundo. Ver la vida detrás de un espejo. ¿Y su vida? ¿Cómo la vería?

Alto, delgado, con un bolso enorme que le colgaba del hombro y con el cual a cada paso yo pensaba que se iba a partir en dos. En su rostro anguloso e intrigante, una barba incipiente que es rasurada los miércoles, una sonrisa promiscua y atrevida, unos ojos melancólicos y ausentes, que cambian con el ánimo del sol. ¿Qué cosas habrán visto esos resplandecientes ojos verdes? ¿Por qué lloran esos ojos marrones? ¿Qué ocultan esos ojos negros?



Cuando menos lo espero aparece de la nada; emerge de la tierra. Creo que se tele transporta de un universo, su universo, a este cotidiano tan lleno de mierda. Sé que él no es de aquí, pero no quiero romper el encanto tratando de descifrar sus enigmas.



Lo he visto pasar con su cámara al cuello, una vez o dos. No recuerdo si me ha dicho “hola” alguna vez. ¿Cambiaría la historia ese gesto de sociabilidad?



Todo el universo en él se reúne, todas las contrariedades existentes y las invisibles, pero no dejo de sentir su soledad, su frío, su silencio.



“Lo esencial es invisible”



A veces, cuando llueve, miro por la ventana y lo veo en medio de la calle, fotografiando la desnudez de los árboles otoñales. Sus fotos son geniales. ¿Lo creerá él también?

¿Por qué no sigue un patrón? ¿Qué está haciendo él, en un lugar como este?



Misterio. Misterio y un secreto es lo que veo cuando una mirada fugaz cruza entre nosotros. Sin embargo esta vez se detiene fijo en mis pupilas.



¿Quién eres?, añoro preguntarle al oído, helado por el frío.



No te refugies en la inconsistente y pasajera luz que emerge de entre tus dedos y abre tu alma a quien quiere contemplarte tal y cómo eres, sin ajustes.

Mira a través de mis ojos ¿Qué ves? ¿Notas la diferencia cuando miras miradas ajenas por tu lente magistral?



No necesito palabras para saber lo que sientes y lo que piensas. Todo lo dices en el silencio de tus vacías palabras.



Mírate ahora tú, sin pantallas, ni luces. Dime ¿Qué es lo que ves?

Sencillamente no intentes evadir un paparazzeo interior. Una fotografía directa a tu corazón, a tu mente.



Hoy lo vi pasar de nuevo. Iba con su Nikon, esa de la que tanto se queja, colgada de su largo y pálido cuello.

Luce distinto. Más radiante, feliz, presente.



¿En qué estás pensando? ¿Te conté…? Semidiós griego…



Abrazos irrepetibles. Risas eternas. ¿Qué crees tú?



No me saludó, pero una mirada de reojo le dio una palmada a mi hombro izquierdo.



Creo que hoy es el día.

Hoy.

Hoy le digo que no está solo.

 
 
 
 
Este texto lo escribí hace mucho tiempo; tanto; que ni yo misma me imaginaba las vueltas que iba a dar la vida. No lo quise publicar por razones obvias, pero ahora como todo es diferente y recordé que lo tenía he accedido a sacarlo a la luz. Dedicado obviamente al protagonista y al autor de tantas locuras, anécdotas y...
Sólo diré: "no puedo creer todo lo que tuvimos que pasar, para llegar hasta acá; todo pasa por algo, aunque no quieras que pasen."

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