Ella apresurada.
Él dubitativo siguiéndole el paso sin hacer preguntas. No cabía lugar hacerlas tampoco, no iban a hacer algo muy importante.
La docente a la cual esperaban, aún estaba en clases, habría que esperarla hasta entonces.
Él, se apoyó contra la baranda, y le lanzó a quién le acompañaba una pregunta casual.
Ella, consiente de lo que era apropiado y lo que no, se acercó. No había lugar a los errores del pasado, pero el tiempo y la distancia calaban hondo en ambos corazones, y aunque las esquivas palabras no lo demostraran, la fuerza en sus miradas gritaba desaforadamente la urgencia de la proximidad.
Estaban frente a frente. Dudando. Ninguno de los dos quería quebrantar su orgullo, pero en esta ocación, fueron los brazos de Él quienes, dulces y seguros, rodearon su cintura, acercándola a su pecho que palpitaba inusitadamente.
- Tu taquicardia, preguntó Ella.
- Volvió ahora, contestó Él, al tiempo que la abrazaba con más fuerza aún.
El miedo que ambos sintieron de no poder volver a estar así, en una propia burbuja anti-tiempo, construída sólo con amor, se disipaba con cada respiración. El tiempo volvió a detenerse.
- Te extrañé, dijo Él.
- Yo también, replicó Ella, pero no quería decirte.
- Yo tampoco, pero tenía miedo.
- ¿De qué tenías miedo?
- De no poder volver a abrazarte, y tenerte así, como ahora.
Las palabras sobraron nuevamente, y ambos; juntos, se fundieron en el más entrañable abrazo.
Que lindo Ceh!!! te felicito...escribes hermoso!
ResponderEliminarlo amé así de simple (L)
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