![]() |
| En medio de todos, ví tus ojos y te encontré. Corrí hacia tí, y con un beso te robé el aliento. |
Los rayos del sol, en una mañana de invierno, rebotaban tan sutilmente sobre sus cabellos. Hacían que sus ojos se vieran color miel, y que su piel mate resplandeciera cual Ángel al lado de Dios.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que aquella figura apareció en mi vida? ¿Serían años?
No. Apenas 4 meses. 29 de abril.
¿Y ahora? Estaba frente a mí, abrazada a mi cuello, sintiendo mi aroma, y yo; inhalando su respiración.
- Tengo muchas ganas de ver qué es lo que va a pasar.
Ella quiere ver lo no que conoce. Así de simple. Sin miedo en su voz, sólo amor, decisión, fuerza y valentía.
¿Y yo?
La pregunta no era si ella era merecedora de saberlo; si no, si yo sería lo suficientemente fuerte como para aceptar la posibilidad de que se fuera de mi lado una vez lo hubiera sabido. El miedo de ya no tenerla entre mis brazos. La amaba.
¿Por qué mierda no se lo dije antes?
La suerte estaba echada. Ahora.
- ¿quieres conocerme tal cual soy?
¿¡Qué estaba haciendo!?... la perdería….
- Claro, respondió ella sonriente.
Saqué un sobre de mi bolso, uno que hace mucho tiempo debí mostrarle. Tenía miedo.
Le alcé la hoja y…
- Qué significa exactamente esto, preguntó ella con la voz a medio quebrar.
- La razón del por qué no fue y no será, respondía haciendo esfuerzos magnos por no llorar.
Sus lágrimas brotaron medio segundo antes de que comenzara a hablar. Siempre supe que no era yo el telépata. Siempre supe que ella lo sabía.
Siempre supe que ella era.
Sus brazos se aferraron una vez más a mi cuello y a mi cintura. Podía ser la última.
- Cómo te dije, quiero saber qué va a pasar. Te amo.
A la deriva, cual náufrago en medio del pacífico, se hundieron bajo el sol invernal, con la única certeza de que no sabían que ocurriría, sino que simplemente no querían ni podían dejar de estar así.

No hay comentarios:
Publicar un comentario