“Si las miradas matasen”… no aplica en
estas circunstancias, porque aunque el corazón así lo apremiara, estas miradas
fugaces distan de la muerte, más bien ahuyenta toda clase de espacio y claman desesperadamente por un hálito de
proximidad.
He descubierto que con palabras no podemos entendernos, no alcanzan. Tú no entiendes lo que digo, yo no escucho tus sandeces y mentiras. Lo único sincero, lo único que me conforta es el silencio. Nuestro silencio. Porque nuestros ojos gritan al mirarse, lo hacen tan fuerte, que otros también lo escuchan, y preguntan por qué no hacemos aquello que deseamos y seguimos silenciando lo que deseamos sea oído.
Son las caricias sutiles, leves, delicadas en tu mano, mejilla, cuello lo que me hace pensar que esto es lo que quiero, lo que necesito. Es cuando tomas, con esa fuerza muda, mi mano, con el fervor de quien no quiere soltar aquello etéreo pero ansiosamente amado, que pienso en que podría quedarme la vida entera aferrada a tu brazo en el lugar que fuera, embriagada por tu aroma, por tu respiración sobre mi rostro. ¿Es que soy sólo yo quien lo piensa? No necesitamos de palabras, sobran. Inútiles y poco representativas ideas. No necesito de tu ausente claridad y decisión cuando hablas, me bastan esos micros instantes en que el tiempo se detiene y nuestras miradas se cruzan y siento como cada célula de mi cuerpo arde e intenta correr hacia ti.
Sin embargo, una cuota de duda me atraviesa
en modo transversal. ¿Si no fuera verdad esto que pienso? Merecerías un premio
por tan notable actuación, por esa habilidad de engañar a terceros, e incluso a
tu propia mente.
El desagravio, la redención de ese abrazo
íntimo, purificador, eterno es lo que quiero, y es lo que tú quieres también, y
lo que otros quieren para nosotros.
Pero… perpetuamos nuestro silencio.
Pero… perpetuamos nuestro silencio.
Te propongo un trato…
Yo hablo más, tu restas palabras, y ninguno
de los dos canta.
Ninguno de los dos canta.
si con esa mirada tan de verdad y sinceridad estuviera conmigo, todo sobraría y tu el centro de mi mundo.
ResponderEliminarNo busco ser amada, sino amar. Lo siento.
ResponderEliminarNo se el por qué de alguien de robar mi identidad, anónimo soy sólo yo.
ResponderEliminarHace mucho tiempo que no escribes, me gustaría leer algo =)