domingo, 1 de diciembre de 2013

Arenga

La tristeza que me empapó,
el día de verte por vez primera;
son solo trazos de sombras,
olvidadas del ayer, ante la valentía
del hombre que hoy eres.

Cabe la posibilidad; que
sólo una idealización sea;
pero es lo que creo, lo que siento,
lo que quiero ver.

Quiero verte crecer; estar ahí para ti,
lejana, distante; a más de un metro de distancia;
que no puedas verme,
que debas buscarme para hacerlo…
y así, yo creer, que también me quieres.

Porque cual madre, vela por sus hijos
vigilo yo desde la montaña, que sigas el sendero
que tu corazón trazó, y no vayas a salirte de él.

Porque tus sueños son mis ilusiones,
y tu sonrisa, mi pan de cada día,
el día que alcances lo que anhelas,
podré morir de la felicidad,
felicidad de verte valiente, sin miedo a vivir.

Te amo, lo hago más a cada momento;
y por fin veo que lo estás haciendo bien.
Ya no quiero que me busques, te estás
fortaleciendo.


Sigue tu camino, yo seguiré el mío,
uno que construí alejado del tuyo.

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