Aún en medio del silencio
de la humedad de mis lágrimas,
inevitable es cuestionarme
el por qué no mio sino tuyo,
mientras me desvelo hacia el infinito de tus ojos morenos
en medio de las más oscuras de las dubitaciones.
Una luz te pido, una respuesta... una pista,
que me saque de este laberinto de ensueños.
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