lunes, 19 de enero de 2009

todo lo que comienza...

Mi historia es sencilla. Comienza y termina con maría. La conocí de casualidad, o más bien era algo inevitable.Paseaba cual transeúnte aburrido de la vida, hastiado de respirar para mantenerme de pie por el parque de San Gabriel.De pronto, y casi de milagro, una brisa alzó mi sombrero por los cielos y desafiantemente se balanceaba a una altura bastante considerable sobre mi cabeza.Comencé a correr debajo de él, sin mayores frutos que la risa regala a las demás personas que eran espectadores de aquella improvisada función.De pronto, mi sombrero aterrizó, con un suave meneo, casi con la satisfacción de haber cumplido su cometido, a los pies de una persona… que no era maría.María era la del lado.Me di cuenta de que ya no la podría dejar de mirar cuando me capturó con su risita nerviosa, con sus ojos negros profundos y esa mirada inconclusa.De inmediato vi tan claro como el alma de María, que ella no era de este lugar, ni de este mundo, ni de este tiempo. Era un ángel perdido, y yo, yo ya había decidido volver a ponerlo en su camino.

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