domingo, 14 de junio de 2015
Amores con hache
Según la RAE, y según todo aquel que se jacte medianamente de tener buena ortografía, la palabra AMOR se escribe sin H (hache). Y efectivamente es correcto. Pero en la práctica, con el ir y pasar de los días, no es así. Se habla del HAMOR, de la HAMISTAD y del HADIOS.
Un HAMOR, no sólo es un amor mal escrito, sino uno mal sano. Un amor que se oculta tras una barrera muda pero presente, que se nota y desencanta. Que guarda de una manera inquietante cosas que no debieran estar. Algo sucede, que da de los temores, liberarse de las caretas y mostrarse tan cual como se es (sin la jodida hache). Si un amor se convierte en hamor, no pasará mucho tiempo para que lo que se quiso ocultar se haga presente de la manera incómoda y poco llevadera; será más bien un JAMOR.
Feo.
Nuestro amor fue así. Uno con hache. Una hache que insististe en poner ante todo, y ante el más mínimo intento de sacarla… te henojabas.
Nuestro adiós, por ende, también fue un hadiós. Hasta ahora.
Te digo ADIÓS, sin tapujos, sin miedos, sin debilidad. Con nostalgia ante tu irremediable miedo a vivir una vida que no fue la que planeaste, que no es la que esperan para ti. Me despido de tu maltrato, de tus celos, de tu manipulación. Me despido de la soledad al estar junto a ti. Me despido de tus haches, para vivir de frente y sin escudos.
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