No fui plenamente consciente de tu ausencia, hasta que me vi sola frente a la lluvia y el viento. Tuve miedo y frío.
Tu cálido abrazo había volado por los aires. Tus recuerdos, en cambio, acérrimos se aferraban cual raíces encarnadas en mi vida, bloqueando el camino hacia ningún lugar.
Dónde estás esta noche helada, oscura e inquieta? Mi corazón no halla consuelo en medio de la tormenta y el miedo.
Podrías venir a contenerme, una última vez? Me siento pequeña.
Ven y rodeáme, aunque sea por una noche, esta noche que se la lleva el viento.
domingo, 12 de julio de 2015
Inspiración en tormenta
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