lunes, 17 de agosto de 2015
Ubi Sunt
¿Dónde estás?
Hay tanto que necesito contarte, tantos vientos soplando en direcciones irreconocibles ¿y tú? Ausente.
Aún no puedo determinar si es necesidad o costumbre, si es amor o capricho, si es nostalgia o deseo, pero Quiero. Quiero dejar de mirar a través de un vidrio semitransparente; tu silueta no me basta cuando ya he probado tu piel.
¿Dónde estás?
¿Es que mis palabras no fueron suficientes? ¿Pedí demasiado? Sé que no fue así, lo sé, pero la amargura de un corazón anhelante puede más que cualquier razón y argumento. No hay lógica para mis ojos enamorados, cegados por el resplandor de tu cuerpo.
¿Dónde estás?
Me devolviste la memoria, para dejarme con una pila de recuerdos a cuestas, los que revivo noche tras noche, alba tras alba, sin cesar, sin desvanecerse, tal como tus abrazos en mi espalda y los besos en mi cuello. ¿Y tú? Ausente.
Mis labios enmudecen al intentar articular la redención de mi alma, no puedo traerte de regreso si no fue mi voluntad la que te apartó de mi senda, sino la tuya; tu propia libertad que me enloquece fervorosamente a tempo de fuga.
¿Dónde estás? Por favor dime dónde estás. Porque sé, mas no acepto la respuesta… ausente.
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